El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Estados Unidos está dispuesto a destinar 100 Mil Millones de Dólares adicionales para restaurar la industria azucarera cubana, en términos similares a los fondos ya otorgados para la recuperación de la industria petrolera venezolana, aunque aclaró que existe una condición previa “no negociable”.
“Primero Cuba tiene que ser libre”, dijo Trump, utilizando una definición de libertad que no es muy apreciada en La Habana, que incluye elecciones, cambios de nombre en las avenidas principales y quitar algún que otro monumento.
Trump explicó que el plan contempla devolver a Cuba su papel histórico como potencia azucarera hemisférica, siempre y cuando el país deje de comportarse “como el pichón que ha sido en 65 años, en el que hay que dárselo todo en la boca».
Añadió que el dinero estaría listo a la mayor brevedad porque «eso solo precisa de mi firma», pero aclaró que no puede cruzar el Estrecho de la Florida “mientras el país caribeño siga funcionando como un museo de los Derechos Humanos”.
El mandatario comparó la situación cubana con la venezolana y aseguró que, así como Estados Unidos se prepara para “rescatar” el petróleo de Venezuela tras años de abandono, está dispuesto a hacer lo mismo con la caña de azúcar cubana.
“Es la misma lógica: recurso grande, país pequeño, mala administración y mucha nostalgia”, resumió, y dijo que a Marco Rubio le gusta el café con leche con azúcar prieta y el otro día él no tenía en la Casa Blanca y se puso a pensar mucho en Cuba y en lo mucho que él quiere a los cubanos.
«Me da lo mismo que sean I-220A que I-220B que parole. I lovethemall. It´s a beautifulpeople. Great people,» señaló.
Consultado sobre el destino específico de los fondos, Trump dijo que se reconstruirían centrales, se enderezarían chimeneas, se volvería a hablar de zafras con números grandes y se rescataría “esa cosa que tenían con el azúcar, que era importante para ustedes y para nosotros también”. No descartó que empresas estadounidenses participen directamente en la gestión “para que el azúcar vuelva a ser azúcar y no un símbolo”.
Trump cerró su intervención asegurando que el dinero no se perderá como el que le dio Rusia a la isla para restaurar su transporte, y acto seguido repitió la condición, despacio, para que quedara claro: “Primero, Cuba tiene que ser libre”. El Lumpen





