*A Través de la Jurisdicción Sanitaria No. 7.
Tapachula, Chiapas; 1 de Junio del 2026.- La falta de herramientas para identificar y manejar las emociones se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo que empujan a niñas, niños y adolescentes hacia el consumo de sustancias adictivas, advirtió Guillermo Antonio Gómez Zapata, responsable del área de Salud Mental y Adicciones de la Jurisdicción Sanitaria VII.
El especialista señaló que una de las prioridades de las campañas preventivas es enseñar a los jóvenes a reconocer sus emociones, expresar lo que sienten y buscar ayuda profesional cuando enfrentan situaciones que rebasan su capacidad de afrontamiento.
En muchos casos, el consumo de alcohol, tabaco o drogas surge como una aparente salida rápida a problemas emocionales, estrés, ansiedad o conflictos personales. Sin embargo, esta decisión puede derivar en consecuencias graves para la salud física y mental, afirmó.
“Muchos jóvenes recurren al consumo como una forma de evadir la realidad, porque no saben cómo enfrentar lo que están sintiendo. Por eso es fundamental trabajar en la educación emocional desde edades tempranas”, destacó.
Gómez Zapata reconoció que actualmente existe una preocupación creciente debido al aumento en el consumo de sustancias entre la población joven, situación que atribuyó, en parte, a la falta de conciencia sobre la importancia de la salud mental y los riesgos asociados a las adicciones.
Ante este panorama, las instituciones de salud impulsan ferias, talleres y pláticas informativas dirigidas tanto a estudiantes como a padres de familia, con el objetivo de fortalecer la prevención y brindar herramientas para detectar oportunamente conductas de riesgo.
El funcionario subrayó que la participación de la familia es clave en este proceso, ya que los valores, hábitos y la comunicación se construyen principalmente en el hogar. Por ello, también se realizan capacitaciones para padres, buscando que puedan identificar cambios de comportamiento y brindar apoyo emocional a sus hijos.
Entre las principales señales de alerta se encuentran el aislamiento social, cambios repentinos de conducta, dificultades para relacionarse con la familia, bajo rendimiento escolar y la búsqueda constante de aceptación por parte de determinados grupos sociales.
Finalmente, hizo un llamado a docentes, padres de familia y sociedad en general a mantenerse atentos y promover espacios de confianza para que niñas, niños y adolescentes expresen sus emociones, previniendo así problemas que pueden derivar en adicciones o incluso en situaciones más graves que pongan en riesgo su vida. EL ORBE/ JC





