Consumir lo Nuestro: el Desafío Económico que Enfrenta el Soconusco
Ernesto L. Quinteros
Por años, el Soconusco ha sido considerado uno de los motores productivos más importantes de Chiapas. Sus tierras fértiles, su clima privilegiado y la vocación de trabajo de su gente han convertido a esta región en una potencia agrícola capaz de producir café, mango, plátano, cacao, rambután, palma africana, leche, carne y una amplia variedad de productos que no solamente abastecen mercados nacionales, sino que también llegan a otros países.
Sin embargo, detrás de esa enorme riqueza productiva existe una realidad que durante décadas ha frenado el desarrollo económico regional: la ausencia de una verdadera industrialización.
El Soconusco produce, pero no transforma. Genera materia prima, pero pocas veces logra convertirla en productos terminados con valor agregado. La mayor parte de la riqueza sale de la región en forma de insumos, mientras que los beneficios de la industrialización, la comercialización y la distribución terminan quedándose en otras entidades o incluso en otros países.
Esa situación explica en gran medida por qué, a pesar el de contar con uno de los campos más productivos del sureste mexicano, miles de familias continúan enfrentando dificultades económicas.
La reflexión cobra relevancia tras el reciente llamado realizado por el presidente de la Asociación Ganadera Local General de Tapachula, Arnoldo Montaño Espinosa, quien invitó a la población a fortalecer el consumo local como una estrategia para dinamizar la economía regional.Su planteamiento parece sencillo, pero encierra una profunda lógica económica.
Cuando una familia compra leche producida en la región, carne de ganaderos locales, café cultivado en las montañas del Soconusco o cualquier producto elaborado por manos chiapanecas, el dinero permanece circulando dentro de la comunidad. Ese recurso beneficia al productor, al transportista, al comerciante, al trabajador y a muchas otras personas que forman parte de la cadena económica.
Por el contrario, cuando el consumo se orienta exclusivamente hacia productos importados o provenientes de otras regiones, una parte importante de la derrama económica abandona el territorio.
Pocas personas dimensionan que cerca del 80 por ciento del dinero que circula en el Soconusco tiene una relación directa o indirecta con las actividades agropecuarias. El campo sigue siendo el principal generador de riqueza en la región.
La agricultura, la ganadería, la cafeticultura, la fruticultura y otras actividades rurales sostienen miles de empleos y representan el sustento de una enorme cantidad de familias. Cuando el campo se fortalece, se fortalecen también los mercados, los restaurantes, los hoteles, los transportistas, las tiendas y prácticamente toda la economía regional.
Por eso no resulta casual que diversos sectores productivos estén impulsando campañas para fomentar el consumo local. Más que una estrategia comercial, se trata de una apuesta por la autosuficiencia económica y por la construcción de un mercado interno más sólido.
Sin embargo, el reto va más allá de comprar productos regionales. También implica exigir políticas públicas que impulsen la industrialización del Soconusco. La región necesita plantas procesadoras, centros de valor agregado, infraestructura logística, parques industriales y mayores incentivos para la inversión productiva.
Mientras el Soconusco continúe exportando únicamente materia prima, seguirá perdiendo oportunidades de crecimiento y generación de empleos mejor remunerados.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana.
¡Ánimo!
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