COMENTARIO ZETA

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Por Carlos Z. Cadena
“Después de más de cincuenta años de encuestas electorales […] no ha sido adoptada por la comunidad de encuestadores una métrica estándar para medir la exactitud de las encuestas”: Warren Mitofsky

Las encuestas y mediciones digitales electorales en Chiapas: Las sombras del engaño y el ardid.

El pasado 18 de abril, escribimos que con la conclusión de la Semana Santa arrancaba en Chiapas la encuestología, que es la que le ha gustado mucho a algunos funcionarios estatales actuales. Y advertíamos: “Si algo tiene de “marca Chiapas”, el actual sexenio es “el fantasma de las encuestas”, donde aparecen siempre unas supuestas y fantasmagóricas encuestadoras dándole primacías electorales, definitivamente, a quienes las pagan. El 2018 será el año que casi nadie creerá en ellas, excepto quienes las pagan. En el pasado, las encuestas electorales ocupaban un lugar preponderante en las campañas y eran un elemento importante dentro del ritual político electoral, pues era casi imposible pensar en las elecciones sin encuestas. Hoy, lamentablemente la credibilidad, al menos en Chiapas, se fueron al Cañón del Sumidero y bajaron por el Sabinal”.
Lo cierto es que conforme transcurran los días seguirán apareciendo encuestas o mediciones electorales fantasmas en Chiapas, y ahora no solamente serán “encuestadoras” que ya llevan un buen tiempo en el argot electorero, sino aparecerán encuestas de Universidades, Institutos; es más cualquier vecino, troll o periolisto de las redes sociales podrá inventar una encuesta “para favorecer”, al amigo, al pariente, al conyugue, o al que le sugirieron. En Chiapas, observaremos un fenómeno en el futuro, de manipulación y engaño en su más alta expresión, ya no solamente con los partidos de derecha que siempre engañan con las encuestas a los partidos de izquierda, argumentando que siempre les favorecen las encuestas a los del “ala derecha”, sino que están apareciendo en Chiapas, Fundaciones o Asociaciones civiles como “palomitas”, estrategias de determinados aspirantes al gobierno del estado, senadurías, alcaldías y hasta diputaciones locales. Y ahora vendrán las encuestas en periódicos o en las plataformas digitales. Ahora cualquier “tarado” y mequetrefe podrá inventar una encuesta o medición electoral.
¿Qué son las encuestas electorales?
La encuesta es una técnica de investigación científica que permite recolectar datos, tales como opiniones y actitudes de un grupo de personas a través de una encuesta que es aplicada a un grupo reducido de población, denominado muestra. El secreto de las encuestas es que gracias a ellas podemos convertir datos cualitativos en datos cuantitativos, para finalmente transformarlos en decisiones. Debido a su gran estrategia mediática, las encuestas se usan frecuentemente durante los procesos electorales para conocer la tendencia que existe entre los candidatos a un puesto de elección popular. ¿Y ahora con las redes sociales se multiplicarán como arroz también? Y lo grave, muchos lo usurparan como negocio redondo con los políticos.
Hay quienes aseguran que las encuestas electorales no entregan datos válidos argumentando que lo que dicen unos pocos, no es lo que prefiere la mayoría y el tamaño de la muestra siempre se convierte en un punto de conflicto. Lo cierto en las encuestas electorales es que podríamos obtener una muestra perfecta si lográramos que todos los que participan en el proceso electoral (electores), tuvieran la misma posibilidad de ser encuestados. Actualmente, las encuestas electorales se realizaran principalmente en plataformas digitales, aprovechando las redes sociales y el uso de poder engañar a los electores, sin mencionar qué método científico están utilizando. Como hoy puede ir en primer lugar determinado político, al otro día ya aparece otro, y solamente es “puro negocio”.
Pero regresando al 18 de abril, exponíamos textualmente: “Inclusive hay tesis de expertos advirtiendo que las encuestas han sido nocivas en la actualidad, y no tienen nada qué ver con la voluntad popular. El fantasma de la encuesta es tan falso, como llenar el campo de futbol para un evento electorero. El nuevo chip que se respira, es que con todo y despensas y apoyos económicos ya no surtirá el mismo efecto como se hizo durante muchos años atrás, o esas trampitas de que el voto de los indecisos nos va ayudar, o que se deben blindar los votos seguros y cautivos, eso ya es un cuento pasado de Walt Disney”.
Por lo tanto, en términos hipotéticos, las encuestas electorales tuvieron una función relevante en México, sin embargo a partir del proceso de democratización y los robos de campañas a gobernadores y hasta de campañas Presidenciales, el mexicano se hizo inmune a que lo sigan haciendo obtuso y torpe. Las elecciones se hicieron más competitivas precisamente para derrotar al PRI con más de 80 años de gobernar a los mexicanos, al grado que el PAN ganó dos presidenciables y Andrés Manuel López Obrador, fue despojado, al menos, en tres ocasiones de la Presidencia, y no lo decimos nosotros, sino los testimonios de la prensa nacional e internacional. Pero preguntamos ¿Podremos confiar en una encuesta en Chiapas?
Fallaron las encuestas en Estados Unidos,
¿Por qué creer en la de nuestro país?
A todo esto hay que agregar ahora que la credibilidad de las encuestas está por los suelos, la gran mayoría de casas encuestadoras nacionales e internacionales fallaron en la predicción de la elección en Estados Unidos, (con Donald Trump), y seguirán fallando, esto tiene un significado real, la gente decide su voto hasta que está en la urna y es durante todo el proceso de campaña que los encargados de hacer encuestas sólo manipulan sus resultados, favoreciendo a quien las contrata, pero, ¿realmente fallan las empresas o el ciudadano decide engañar al encuestador?
Los encuestólogos fallan y engañan, y han hecho de la encuesta una industria de los números, y ahora como tienen cerca el internet, pues los obreros de la encuesta se les hace más fácil, crear todo un escenario del artificio, del engaño y la mentira.
Pero seguimos preguntando ¿Por qué creer en las encuestas o engaños en las plataformas digitales? O al menos que sean personas santificadas, consagradas y benditas con Dios, para poder creerles. Pero no es así, por lo tanto aflorarán “las encuestas patitos” en los próximos días y semanas.
Cabe precisar y lo decía el padre de las encuestas, Warren Mitofsky, de que existe un escenario de investigación científico con mediciones electorales. sobre los datos mínimos que deben difundirse respecto de todo estudio por encuesta que se publicite: quién realizó el estudio, quién lo patrocinó y difundió, cuándo se hizo, a qué población se observó, cuál fue la unidad primaria de muestreo, su cantidad y método de selección, el tamaño de la muestra final, el error genérico de las estimaciones a un nivel de confianza dado, el método de aproximación, la tasa de rechazo a la entrevista y, claro, los resultados obtenidos en las preguntas relevantes y si ellos corresponden a frecuencias observadas o a un modelo de estimación. La disposición de estos datos, junto con los detalles del diseño adoptado, permitiría en principio evaluar la calidad de un estudio. (Sic).
Es más fácil creer en los extraterrestres en Chiapas, que en las encuestas….”