ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama

Salario Miserable

Ya ni la burla perdonan los del gobierno federal, que a través del Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, fijó un “aumento” de 8 pesos al sueldo de los trabajadores mexicanos y hasta eso, será a partir del primero de diciembre del 2018.
Mientras tanto, el Presidente de la República recibe mensualmente libres de polvo y paja 250 mil 247 pesos, un senador 89 mil 461 pesos, un Ministro se lleva la friolera cantidad de 4 millones 658 mil 775 mil pesos, más bonos, compensaciones, boletos de avión, médicos privados, pago de guardaespaldas, etcétera; y algunos gobernantes, incluyendo al inquilino de los Pinos, se presume que obtienen mucho más en la ‘administración’ de los recursos públicos.
Es difícil creer que un ciudadano que gana el salario mínimo en nuestro país, pueda subsistir en una sociedad acorralada con el aumento en los precios de productos y servicios, principalmente de la energía eléctrica y las gasolinas, sobre todo de éstas últimas que son el ‘motor que mueve la economía mexicana’; por lo que al subir sus precios provocan que aumenten todos los demás y el pueblo siga pagando los platos rotos.
Mientras los ciudadanos hacen verdaderos malabarismos con su precaria economía, la federación se jacta diciendo que ahora le irá bien a los habitantes de este país, porque ya ganarán 2 mil 220 pesos con 42 centavos al mes, claro, aquellos que tienen un trabajo con salario mínimo, porque una gran mayoría de personas ni siquiera cuentan con un empleo y su desesperación está llegando a sus límites.
Y luego, el gobierno se pregunta por qué aumenta la inseguridad; cuando tiene sin trabajo a millones de mexicanos y extranjeros a los que les ha abierto la puerta de par en par, bajo el argumento de que hay que ser buena gente y respetar los derechos humanos; mientras que millones de connacionales se mueren de hambre por carecer de los indispensable. Nos gusta ser candil de la calle, oscuridad de nuestra casa y eso, nos está llevando al debacle como una sociedad empobrecida.
Hablando de la inseguridad, los delitos por asalto a mano armada, robos de carros y crímenes, siguen aumentando sus estadísticas en el corredor de la pobreza, formado por los municipios costeños de Suchiate, Frontera Hidalgo, Metapa, Tapachula, Huixtla, Escuintla, Villa Comaltitlán, Mapastepec y Pijijiapan.
Quizás, porque la Perla del Soconusco ha sido considerada en otros tiempos la capital económica de Chiapas, el crimen organizado está sentando sus reales en esta comarca, donde sus habitantes ya no sienten lo duro sino lo tupido de la inseguridad; mientras que las diversas corporaciones policiacas siguen demostrando su incapacidad para detener la delincuencia.
Aunado a ello, la sociedad mantiene un silencio cómplice y una resignación que espanta, al no levantar la voz para exigir lo que por derecho le corresponde; como es la seguridad que proteja a sus familias, que día con día vienen siendo masacradas por los delincuentes que no perdonan a nadie.
Las tres instancias de gobierno parecen no encontrar el hilo de la madeja, sus proyectos y promesas de mejorar la seguridad se ha perdido en el vacío de la inutilidad de los responsables de echar andar esos programas. No obstante, parece ser que nadie quiere hacer nada por realizar cambios en los mandos policiacos y cuando lo hacen, sale peor la medicina que el remedio, ya que los mismos agentes policiacos sindican a sus jefes de carecer de capacidad y que presuntamente están manipulado por la delincuencia.
La única verdad es que, no obstante lo poco o mucho que se haga, la inseguridad crece al igual que la inconformidad ciudadana, que muy posiblemente va a cobrarle esa factura a los candidatos que buscarán obtener el voto en medio de una guerra, que la delincuencia le ha declarado a la sociedad.
Por otro lado, la sociedad civil conformada por las diversas agrupaciones: transportistas, maestros, abogados, médicos, empresarios, arquitectos, ingenieros, estudiantes, amas de casa, comerciantes, los clubes, rotarios, los charros, Unidad Ciudadana, deportistas, etcétera, parecen haberse vuelto invisibles y sus voces se han perdido en el conformismo y el valemadrismo que les ha inyectado la corrupción la impunidad y el abuso del poder .
Hablando de otras cosas, en Chiapas sigue sin decidirse quiénes serán los candidatos que buscarán relevar a Manuel Velasco Coello; hasta ahora, entre los posibles abanderados del PVEM está Eduardo Ramírez Aguilar, quien ha tomado la delantera y una gran cantidad de chiapanecos ya le están apostando al Jaguar Negro como el próximo ganador de las elecciones.