Por Ernesto L. Quinteros
Morena se Adelanta Rumbo al 2027: Entre la Disciplina Interna y los Nuevos Candados Políticos
El partido en el poder ha comenzado a mover sus piezas con una anticipación que, aunque oficialmente se presenta como organización territorial, en los hechos marca el inicio de una larga carrera política rumbo a las elecciones de 2027. La reciente definición del calendario interno de Morena para designar coordinadores territoriales deja claro que el movimiento busca llegar con ventaja estratégica a la renovación de gubernaturas, diputaciones y cientos de cargos locales.
El primer momento clave será el 15 de Junio de 2026, cuando se designen los coordinadores estatales de organización, una figura que en la práctica ha funcionado como antesala de las candidaturas a gobernador. No es una fórmula nueva: desde hace varios procesos electorales Morena utiliza esta figura para posicionar políticamente a quien, meses después, termina convirtiéndose en su abanderado.
Posteriormente, el calendario continuará con otras designaciones importantes: el 3 de Agosto se nombrarán coordinadores distritales federales, el 21 de Septiembre coordinadores municipales y el 8 de Noviembre coordinadores de distritos locales. Con ello, el partido busca tener lista su estructura territorial con varios meses de anticipación a los tiempos formales del proceso electoral.
Sin embargo, más allá del calendario, lo que ha llamado la atención son los candados y lineamientos internos que Morena aprobó para regular la competencia entre aspirantes. El partido parece haber aprendido de conflictos pasados donde las pugnas internas, la guerra sucia y el uso indebido de recursos públicos terminaron fracturando la unidad del movimiento.
Entre las principales restricciones se establecieron prohibiciones a actos anticipados de campaña, la colocación de espectaculares o propaganda masiva, la utilización de recursos públicos para promoción personal, el acarreo en eventos políticos, así como la organización de actos ostentosos que puedan interpretarse como campaña adelantada. También se incluyeron disposiciones contra el acoso digital y la descalificación sistemática entre aspirantes, una práctica que en procesos anteriores provocó divisiones internas.
Otro de los mecanismos que Morena busca fortalecer es el método de encuestas internas, el cual ha sido su sello desde la fundación del partido. No obstante, esta vez se plantean ajustes importantes. En caso de que exista un número elevado de aspirantes para una misma posición —más de seis perfiles— primero se aplicará un sondeo preliminar de reconocimiento público, con el objetivo de reducir la lista a los perfiles con mayor presencia política. Posteriormente, se realizará la encuesta definitiva que evaluará distintos factores para determinar quién es el aspirante “más adecuado”.
Además del nivel de conocimiento, la dirigencia ha planteado que se ponderen elementos como honestidad, valoración ciudadana y capacidad política, intentando evitar que se repitan episodios donde algunos candidatos terminaron envueltos en escándalos o señalamientos que afectaron la narrativa anticorrupción del movimiento.
Sin embargo, aunque Morena insiste en que estos coordinadores no son candidatos, la realidad política muestra otra cosa. En la práctica, quienes ocupan estas posiciones suelen convertirse en los abanderados oficiales meses después. Por ello, diversos analistas consideran que el proceso representa una precampaña prolongada dentro del propio partido, que inicia prácticamente un año antes de que arranquen formalmente las campañas.
La estrategia tiene una lógica política clara: construir la maquinaria territorial con tiempo, evitar improvisaciones y mantener bajo control la competencia interna. Pero también implica riesgos. Morena enfrenta el desafío de contener las ambiciones de múltiples liderazgos que buscan espacios de poder en un partido que, al ser dominante, concentra gran parte de la disputa política dentro de sus propias filas.
Otro debate que se reactivó dentro del Consejo Nacional fue el del nepotismo electoral, un tema sensible debido a los casos donde aspirantes buscan suceder a familiares en cargos públicos. Aunque no se estableció un mecanismo definitivo para frenarlo, la discusión evidencia que el partido intenta responder a críticas que señalan la formación de dinastías políticas incluso dentro del movimiento que llegó al poder prometiendo terminar con esas prácticas.
También quedó pendiente un tema delicado: la posible infiltración del crimen organizado en candidaturas municipales. En fin, la competencia ya dio inicio.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Animooo!
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