ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Mi ira y mi furor serán derramados sobre este lugar, sobre los hombres y sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre el fruto de la tierra; arderá y no se apagará (Jeremías 7:20)

Zona Caliente
Oscar D. Ballinas Lezama

“Los soconusquenses que habitan los municipios ubicados en la frontera con Guatemala, conviven diariamente con el riesgo de estar en una zona altamente sísmica y volcánica”, afirmó la doctora Silvia Ramos Hernández, directora del Instituto de Investigación de Gestión de Riesgo y Cambios Climáticos.
La científica mexicana jura y perjura que el Sistema Geológico Mexicano y el Servicio Sismológico Nacional del Instituto de Sismología Nacional, mantienen vigentes los protocolos de alerta que les prevenga en caso de una emergencia por una erupción volcánica.
Ramos Hernández reconoció que es necesario que dentro de las gobernanzas de riesgo se implementen programas de sensibilización a la sociedad, sobre todo entre los niños y jóvenes de las diversas escuelas que funcionan en esta región de alto riesgo, en donde es prioridad que las tres instancias de Gobierno preparen a la población ante este tipo de contingencias; ‘tapar el pozo, antes que se ahogue el niño’, apuntó la investigadora chiapaneca.
Por su parte, José Eduardo Martínez Balboa, representante de la Asociación Bananera en el Soconusco, manifestó la preocupación de los productores de banano en esta región, ya que la lluvia de ceniza puede afectarles la producción, aseguró.
Explicó que hace casi dos años la erupción del volcán Santiaguito, también en Guatemala, arrojó gran cantidad de ceniza y ‘friccionó’ (quemó la cáscara) toda la fruta de exportación, causando que no pudieran venderla en los Estados Unidos y tuvieron pérdidas millonarias al abaratarse el producto dentro del mercado nacional.
Tanto la sociedad como el Gobierno en sus tres instancias deben ‘poner sus barbas a remojar’, ante lo que recientemente sucedió en Guatemala, donde conforme pasan los días queda al descubierto la presunta negligencia de las autoridades chapinas, que al parecer no previeron el desastre para evacuar a miles de personas que vivían en esa zona; los muertos y desaparecidos se cuentan por cientos y presuntamente se ha minimizado el número de víctimas, como sucedió hace años con las que arrastró el huracán Stan en el Soconusco.
En la tragedia provocada por el Stan, el expresidente de México, Vicente Fox, y el exgobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, se convirtieron en magos; se presume que desaparecieron varios millones de Dólares donados por otros países, cantantes y artistas famosos, entre ellos, Mel Gibson (quien entregó un millón de Dólares).
La ayuda humanitaria internacional de ese entonces, sigue siendo esperada por los damnificados de aquel mortal huracán que destruyó cuanto encontró a su paso; en un acto insólito de los que sólo se ven en un país como México, el ‘encantador de serpientes’ regresó a Chiapas, esta vez para buscar el voto de aquellos que agravió y pretende ahora convencerlos de que le den el voto para convertirlo en Senador por la entidad. Ni la burla perdona el tristemente célebre, ’dictador de Soyaló’.
Otro caso de los que se aprovechan de las tragedias fue lo que sucedió el año pasado, cuando los terremotos de septiembre negro dejaron sin casa a decenas de familias en los municipios de Unión Juárez y Cacahoatán, los que sufrieron daños severos en sus viviendas tuvieron que destruirlas por completo, ya que era el requisito exigido para que la Federación se las reconstruyera; jamás imaginaron que estaban ante otra mentira y se quedaron esperando esa ayuda.
En la Ciudad de México, Puebla, Morelos y Oaxaca, la Federación tampoco ‘cantó mal las rancheras’; la mayoría de la gente damnificada por aquellos terribles sismos han tenido que rascarse con sus propias uñas; la cacaraqueada ayuda de la Federación sólo han llegado a ‘cuenta gotas’ para unos pocos afectados.
La gran mayoría de los perjudicados por estos dos grandes terremotos, tampoco saben del paradero de los millones de Dólares que la comunidad internacional envió para ellos; el Gobierno Federal se lavó las manos echándole la bolita a la Cruz Roja, y hasta la fecha nadie sabe en qué cuenta bancaria o bolsillo quedaron esos millones. Siempre hay ganancia de sinvergüenzas, en el río revuelto de las desgracias.