OPINIÓN PÚBLICA

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¡Nuevo Régimen!
Gonzalo Egremy

*Política económica, dictada e impuesta en México por organismos extranjeros desde hace casi cuarenta años, concluye con la llegada de AMLO.

*EPN, que termina su periodo como el peor Presidente y repudiado por 7 de cada 10 mexicanos, se fue a Argentina, AMLO está aquí en Palenque.

Este día viernes concluyen cuarenta años de políticas económicas en la que sólo amasaron más fortuna un reducido grupo de gobernante del PRI-PAN.
El saldo de la aplicación en México del llamado “neoliberalismo”, es negativo para la inmensa mayoría de connacionales, sumidos en la pobreza y pobreza extrema casi el 60 por ciento de más de cien millones de habitantes.
Tras casi cuatro décadas de seguir el modelo neoliberal que ha sumido a millones de mexicanos en la miseria, sobre todo a los campesinos, este primero de diciembre muchos connacionales tienen la esperanza de que el rumbo cambie.
El estudioso en temas sociales, y periodista, Guillermo Correa Bárcenas, en su colaboración denominada “De Norte a Sur”, desmenuza las consecuencias que ocurren hoy en día por la aplicación del neoliberalismo.
Es imposible que México deje de ser parte del comercio mundial, por lo que en este nuevo sexenio la mayoría de los mexicanos estamos esperanzados en que Andrés Manuel López Obrador tomará en cuenta nuestras necesidades y que si el Estado sigue garantizando la libre competencia también comience a estimularla.
Desde el Gobierno priista de Miguel de la Madrid Hurtado, en que las medidas de política económica se fueron hacia el neoliberalismo, México se sumó al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá.
Esto marcó la dependencia hacia estos países, mayormente al primero, y a seguir las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), además de que el Estado actúa, desde entonces, sin consultar a los principales actores económicos del país.
Estas políticas iniciadas en México en 1982 excluyeron a regiones que hoy están en la pobreza extrema, como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla.
El economista José Silvestre Méndez Morales, menciona en sus análisis que entre las principales causas de los problemas económicos del país está el que el Estado mexicano ha impulsado el desarrollo de los sectores de servicios e industrial, incluso en deterioro del sector agropecuario, que es el que debe impulsarse ya que México debe consolidarse entre los primeros lugares en la producción de alimentos en el mundo.
Desde su campaña presidencial que duró años, el político tabasqueño que asumirá la Presidencia de la República mañana sábado, no dejó de insistir en que el actual sistema económico fracasó.
Ni siquiera uno de los principales impulsores del modelo, Carlos Salinas de Gortari, se convenció de lo contrario y en el 2016 declaró que el neoliberalismo “sólo propone abusos en el mercado para el individualismo posesivo”.
Con el cinismo que lo caracteriza, el gobernante regaló el país durante seis años, cuando las empresas estatales pasaron a manos de particulares, en especial a las de sus amigos.
El neoliberalismo económico lo único que ha logrado durante los últimos seis sexenios es que el desempleo aumente y el decrecimiento social sea más notable.
Hace 20 años las propias cifras de la Secretaría del Trabajo reportaban que los afectados por la crisis neoliberal alcanzaban el 40 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA).
La banca privatizada se fue a la quiebra y hasta hoy los mexicanos seguimos pagando por esta imposición del expresidente Ernesto Zedillo. Al menos a partir de este año ninguno de los exmandatarios mexicanos que viven contará con la absurda pensión que venían recibiendo.
Los gobiernos prianistas se propusieron desmantelar la nación con las reformas que avalan el remate de ejidos tras las modificaciones al Artículo 27 constitucional, la reforma educativa que, en lugar de impulsar la ciencia y la tecnología, hace de la educación un negocio particular más; y la Reforma Energética, que remata las riquezas del país al mercado internacional.
Otro tema son los programas sociales, que desde el Programa Nacional de Solidaridad, en 1993, de Carlos Salinas de Gortari, hasta la Cruzada Nacional contra el Hambre y el Programa Oportunidades, en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, no han servido más que para sumar más mexicanos pobres (y para enriquecimiento de funcionarios, subrayado de quien esto teclea).
Son décadas en las que descaradamente los Gobiernos priistas y panistas dejaron sin comer a la población en general, ya no se diga en lo que respecta a la Salud, que este sexenio dio agua a niños disfrazada de tratamiento contra el cáncer. ¿A dónde pararon millones de Pesos destinados a combatir el hambre? Rosario Robles se marcha con la cara en alto, dijo, tras su gestión en la Sedatu en el Gobierno peñista.
El neoliberalismo también provocó el crecimiento de la migración hacia las grandes ciudades mexicanas y a los Estados Unidos, por lo que también el siguiente Gobierno deberá enfrentarse al fenómeno agudizado por la presencia en nuestro país de miles de centroamericanos que huyen de sus naciones a causa de la violencia, pobreza y corrupción alentada por la misma doctrina neoliberal.
En los hechos, la herencia prianista que se acumuló en 36 años es de guerrillas, enriquecimiento ilícito, aumento de la pobreza, despojo de tierras, inseguridad, desigualdad social, y otros problemas, que se fueron acumulando en anteriores 42 años -hasta que dejó el poder Lázaro Cárdenas del Río- en que inició la traición a la Revolución mexicana.
Todo esto que se dice pronto ha significado sólo sufrimiento de la mayoría y es por eso que AMLO repite sin cansarse que lo de este primero de Diciembre de 2018 no se trata de un simple cambio de gobierno, sino de régimen.
Ya veremos qué tanto adelanta la ansiada Cuarta Transformación que empieza, y quiénes, en lugar de cooperar seguirán viendo sus intereses por encima de los del pueblo”, concluye, y dice bien, ¿no cree usted?//Salud.