DEUS EX MACHINA

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DEUS EX MACHINA
DEUS EX MACHINA

Roma y Cuarón
Oscar Sieber
@neosieber

A mi amor, Yessi.

Creo que con la misma facilidad con la que puedes abrir Google desde tu navegador o tu cuenta de Twitter y buscar notas relacionadas a la película Roma, puedes encontrar azarosamente el internet inundado de dicha noticia.
La cantidad de lo que se menciona, dice y opina acerca de Roma, es de tal saturación que los textos terminan siendo repetitivos. No así aquellos que llevan un tratamiento especial, como los reportajes o artículos elaborados por el The New York Times, que gozan del prestigio y la influencia para entrevistar de cerca a Alfonso Cuarón, a un nivel íntimo.
A pocos días de su estreno en Netflix, el pasado viernes 14 de Diciembre, Roma sigue dando de qué hablar, y Cuarón sigue aprovechando la ola de su influyente talento.
Primero quiero destacar, más allá de tratarse de la obviedad de ser su obra más personal, la madurez de su arte cinematográfico que ya ha logrado alcanzar Alfonso a través del tiempo.
Tiempo en el que han transitado diversos altibajos como desde el momento en que abandona su oficio burocrático y se enrola a trabajar como asistente de dirección; las separaciones de su esposas anteriores, y los fracasos taquilleros como en sus películas “Grandes Esperanzas” y “Niños del Hombre”, que le valieron para que la productora Miramax retirara la apuesta por el cineasta charolastra.
No obstante, Alfonso no sólo ha sido el primer mexicano en obtener el Oscar a Mejor Director, ahora demuestra que ha dejado de trabajar películas por encargo de Hollywood, para convertirse en un verdadero autor.
Hasta los críticos más afilados, coinciden en que Roma, es una película puramente cinematográfica. Es decir, es imagen antes que ser historia. Es sensorial antes que ser anecdotario.
La exigencia del lenguaje cinematográfico se ve confabulado en cada uno de sus cuadros y cada uno de los elementos dramáticos y técnicos que lo integran. El tenor Tarkovskiano, ese legendario y antiguo cineasta ruso que ha servido de escuela y referencia obligada para todos los que han recibido educación de cine como lo fue Cuarón en el CUEC, está presente pero preservando la genuinidad de su propio estilo.
Roma colecciona los fragmentos nostálgicos de la infancia de Cuarón, hilvanados por el hilo conductor de su servidumbre y “nana” Rodríguez. Él, con acertada decisión, se mantuvo en las periferias del filme y evitar caer en una cinta biográfica, a cambio de convertirlo en un artilugio para recrear su pasado.