Polígrafo Político

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¡Familia Depredadora!
Darinel Zacarías

“Es bastante vomitivo, no sé cómo saldremos de esta. Al menos, en temas de corrupción sí creo debe haber una catarsis, necesitamos una vacuna para estos uñas largas”
Joaquín Sabina

En Tapachula, la llamada Cuarta Transformación resultó de oropel. El edil Óscar Gurría Penagos, a la ideología obradorista le hace lo que el viento a Juárez. Ha confundido austeridad con tacañería.
Pero no es malo ser ahorrativo. Malo es desviar el dinero del pueblo y ser cicatero. No puede el Alcalde de Tapachula llenarse la boca con arengas que busquen aniquilar actos de la vieja usanza.
Y digo no, porque en su administración el tufo de corrupción y nepotismo engalanan su Gobierno. Tiene un árbol genealógico en su nómina municipal. Los negocios son redondos y la paga se la llevan familiares y amigos cercanos.
La intoxicación de los policías es uno de los actos que dejó al desnudo a Óscar Gurría. 25 elementos de la tropa municipal fueron aparar a un nosocomio en Tapachula.
No sólo se criticó el mal estado de los alimentos que se sirven en el comedor de la Policía Municipal. Hay una malversación del dinero destinado a este rubro. Sirven comidas insalubres y de bajos costos y las facturan a precios de Caviar.
El actual director de Vialidad Municipal, Javier Rubiera, es el sobrino de la Síndico, de octubre al 15 de Enero era quién se había convertido en el principal proveedor de alimentos de seguridad pública.
Sin embargo, la familia García Arjona arrebató este negocio y lo dejó en manos de Alfredo García Arjona, cuñado de Óscar Gurría.
El tal Alfredo maneja varios rubros donde fluye la paga y se reporta con su hermana Laura García Arjona, cónyuge del Edil tapachulteco.
La corrupción, efectivamente en Tapachula es descarada y vertiginosa. En este sólo suceso se presentan dos aristas de la podredura que impera en la administración de Gurría.
Primero, es el manejo de mucho dinero en manos de su familia y por otro lado, la comida chatarra y de mala muerte que suministran al cuerpo de seguridad pública.
La obra pública la maneja Alfredo García Arjona conocido en la jerga política como “Albertano”, bajo mancuerna con Luis Bernardo Thomas Gutu, bajo la estrecha vigilancia de Elisa García Arjona (Directora de Programación y Control).
Elisa García es los ojos de su hermana Laura García en el área de Obras Públicas, y conjuntamente con Alfredo García Arjona tienen el control absoluto de la obra pública de Tapachula.
Agregue usted, amable lector, a Rafael Rojo y Alberto Pineda Tuells. Al cuñado de este último, de nombre Kurt Schlamme, y a Romeo del Pino, quién incrustó a su cuñada Irma Salas.
Todos bajo la lupa de Laura García Arjona, quién lleva las riendas de la administración. Nada se pone o quita sin que ella dé luz verde.
Para nadie es secreto que el munícipe Óscar Gurría Penagos está más preocupado en ejercer un Gobierno despótico. Él es un hombre cerrero, impropio. Preocupado por los revanchismos y las vendettas. Pero muy habilidoso para la paga.
Una familia de 10. Un Gobierno de simulación, que pone de cabeza la nueva política de Andrés Manuel y Rutilio Escandón.
Tapachula pagará muy caro el haber caído en las garras de un gobierno que ejerce el poder a través de una bonita familia: García Arjona.
PD1: Me dicen que la UNACH inició con la escuela municipal de inglés en Suchiate. La inauguró hace unos días Eloína Hernández. Muy bien, eso es bueno. Felicidades.