DEUS EX MACHINA

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DEUS EX MACHINA
DEUS EX MACHINA

El Peral Silvestre
Oscar Sieber
@neosieber

Hace unos días, durante la 65° Muestra Internacional de Cine, llevada a cabo en el Foro Descartes, y organizada por la Cineteca Nacional, disfruté de una película turca de una manera singular en comparación a como he disfrutado al resto de películas anteriores.
Si bien dicen, en las reiteradas ocasiones que me ha tocado leerlos, los grandes cineastas de la historia del cine, que ‘el cine es un espejo de la realidad’, donde el principal reflejo es el alma de la película frente a los conflictos internos e individuales que cada espectador carga consigo. Sobre esa reflexión, encontré en la cinta El Peral Silvestre, ese golpe catártico que distingue al poder del arte.
La historia gira en torno al drama que vive su personaje principal, Sinan; un joven aspirante a escritor, que al regresar a su pueblo natal en Turquía, se siente abrumado por las deudas y problemas que tiene su padre.
En suma, a sus situaciones personales, su vida va adquiriendo un tono tétrico conforme descubre continuas negativas en su búsqueda hacia el apoyo del financiamiento de la publicación de su libro.
En repetidas infortunas entre su vida familiar, amorosa, religiosa, profesional y económica; y envuelto en una atmósfera sórdida, la desgraciada suerte de Sinan da pie a un trastorno psicológico con tendencias suicidas.
Éstas sensaciones de “callejones sin salida” o “condena a la vida lúgubre”, merecen el reconocimiento artístico del director Nuri Bilge Ceylan, ante la maestría de su mirada y pulso para desarrollar a cuadro semejantes efectos patológicos.
Tres horas de películas de predominante sufrimiento y en otros momentos, retazos de alivio provocados por una fotografía beata sobre en el que se imprimen la transparencia del tiempo, el viento, y la belleza otoñal de un pueblo. Mezclas donde se hilvanan largas charlas entre Sinan y los personajes secundarios que dan contrapeso a los cuestionamientos que se plantea hacia sus adentros.
Un historia metalingüística que se forma entre el libro que escribió Sinan, con la propia película. Ya que ambos atienden al homónimo y que se aclaran en las explicaciones de su personaje: diálogos filosóficos sobre dramas universales, y en el que todos ellos se responden con la premisa toral y absoluta que descansa en la secuencia final. Es incluso, una metáfora poderosa que devuelve esperanzas al auditorio: la vida, a pesar de todo, vale la pena por la cual luchar.