ALFIL NEGRO

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El Agua es la Vida
Oscar D. Ballinas Lezama

El problema de la escasez de agua en la región es algo que debe de preocupar a toda la población, ya que es un servicio básico para la sobrevivencia de todo ser viviente; Tapachula ha sufrido por décadas la falta de un buen servicio de quienes se encargan de vender y distribuir este vital líquido.
Para nadie es secreto que la otrora Perla del Soconusco carece de una planta potabilizadora más grande y moderna que la actual, acorde a las necesidades de una ciudad consumidora, que hace unos 40 años no pasaba de los 50 mil habitantes, pero actualmente cuenta con más de 600 mil personas.
La red de la tubería que conduce el agua que consumen los habitantes de esta región costeña en la frontera del sur de México, se encuentra dañada en casi todos los tramos de la ciudad, debido al uso que se le ha dado desde hace casi cinco décadas, lo que facilita la filtración de todo tipo de bacterias, principalmente las que provocan enfermedades gastrointestinales, los expertos en la materia afirman que por ese motivo no se le puede considerar ‘agua potable’.
Si bien es cierto que en la planta ‘potabilizadora’ el agua recibe un tratamiento con diversos químicos, principalmente cloro, en grandes proporciones podría ser dañino para la piel y los ojos de quienes se bañan constantemente con esta agua, enfrentan también el problema que causa la turbulencia de las corrientes del río que arrastra un exceso de lodo, principalmente en tiempos de lluvias, cuando origina que los tanques receptores en las viviendas capten agua que no sirve ni para lavar la ropa, ya que el barro la ensucia en vez de limpiarla.
“No se trata de crucificar a ninguno de los directores, funcionarios y empleados que han desfilado o siguen activos en Coapatap, sino de lograr que éstos reconozcan la problemática y busquen una solución que en casi cuatro décadas no se ha logrado hacer; vamos como el cangrejo y el agua sigue faltando en los hogares, los negocios, hospitales, centros de diversión, terminales de transporte colectivo, etcétera”, dijo Margarita Arenas, representante de los vecinos del Bicentenario.
La ciudadana que asegura ser otra de las afectadas con la falta de agua, añadió que es urgente la necesidad de que la sociedad trabaje unida para buscar la solución a este problema, que pone en riesgo la salud y la vida misma de todos los seres vivos: “Es necesario que el Consejo Ciudadano Consultivo del Agua, que se supone debe de estar conformado por representantes de la sociedad, así como la Junta de Gobierno de Administración de Coapatap, den el primer paso en la investigación de una solución que termine con la falta de agua en Tapachula”, apuntó la exfuncionaria estatal.
Finalmente mencionó: ”quienes conocen el manejo de la distribución del agua en la capital económica de Chiapas, saben que el problema del desabasto tiene solución y aseguran que Coapatap puede garantizar hasta el 2050, el servicio de agua a sus consumidores; para lograrlo debe haber voluntad de las autoridades y representantes de la sociedad, quienes podríamos todos juntos pedir a las tres instancias de Gobierno que haga una mezcla de recursos con los que se logre echar andar un megaproyecto, los tapachultecos se lo merecen”, concluyó diciendo la entrevistada.
En otras cosas, ayer llovieron protestas en las redes sociales en contra de los ‘inspectores’ de los Servicios Públicos Municipales, quienes aparecen en videos deteniendo a los humildes vendedores de aguas frescas; no se critica el hecho de evitar que vendan en el centro de la ciudad, sino la forma en que tratan a esas humildes personas, actuando como policías ‘agarra bolos’, les quitan sus pertenencias a sus víctimas y se dan el lujo de golpearlos y en funciones de policías los detienen sin orden de aprehensión alguna, sin tener más delito que tratar de vender sus aguas frescas para ganarse la vida honradamente, en un lugar que ahora es prohibido hacerlo.
Ojalá que el funcionario que esté al frente de esa Dirección o Secretaría de ‘Servicios Públicos’ llame a cuentas a estos ‘inspectores’ que abusan de su autoridad y cometen diversos delitos con su mal actuar, como decía mi abuelita, ’ni tanto que queme al santo, ni nada que no le alumbre’.