ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama
Buen Enroque

Zoé Robledo Aburto, fue nombrado director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, luego de que Germán Martínez Cázares, tirara la toalla y diera un golpe bajo a la Secretaría de Hacienda, cuestionando a dicha dependencia por supuestos recortes de personal y una agresiva política de ahorro en esa institución de salud.
“Soy decente y tengo vergüenza pública; no seré florero en el IMSS de decisiones tomadas fuera del Seguro Social”, escribió en tono molesto el panista y senador con licencia, que después de casi seis meses decidió abrir una de las cajas de Pandora; lo raro es que como director general, no se dio cuenta mucho antes de las supuestas fallas en esa institución de salud, siendo hasta ahora, que decidió ‘tirar aceite’ y en un acto de deslealtad al presidente, lavó esos trapos sucios fuera de la casa.
Para nadie es secreto que la corrupción ha sido un cáncer que ha minado todas las instituciones del país, el IMSS no podía ser la excepción y con ese conocimiento de causa, el ex colaborador de Felipe Calderón, asumió la responsabilidad del cargo que le confió Andrés Manuel López Obrador, creyendo en su capacidad para sacar ‘el buey de la barranca’ y enderezar el rumbo del Seguro Social.
Entre otros argumentos que dio para soltar las amarras de esa nave, es que los funcionarios de la Secretaría de Hacienda se negaban a dialogar con personal del IMSS, incluyéndose él, que se sintió ‘ninguneado’ y al parecer, bajo ese esquema no pudo trabajar ni combatir la corrupción; aunque no dijo, si antes de hacer su escándalo político, notificó estas supuestas anomalías de la Secretaría de Hacienda, al ‘Señor de la silla del águila’.
Por su parte el ejecutivo nacional que se concretó a decir que lamentaba la decisión de Martínez Cázares, y como en este mundo nadie es indispensable, vino el ‘borrón y cuenta nueva’ que benefició al chiapaneco Robledo Aburto.
En Tapachula, otro que presuntamente renunció a su cargo fue el ex alcalde de Tuxtla Chico, Esaú Guzmán Morales, quien venía fungiendo como director del nuevo hospital, en donde al parecer se inició una investigación por el supuesto desabasto de medicamentos que obliga a la mayoría de pacientes a comprarlos fuera de esa institución.
Según algunos trabajadores de ese nosocomio, la supuesta falta de medicamentos merece una investigación a fondo, sobre todo con algunos encargados del almacén y la farmacia, quienes son los que tienen más conocimiento del movimiento de la facturación por adquisición de medicinas y otros insumos de curación.
Al parecer cuando El ORBE dio a conocer las primeras denuncias sobre este tema, el entonces director Esaú Guzmán Morales, pidió a las autoridades estatales que se investigara a fondo el asunto, sin embargo, ya no pudo seguir adelante porque tuvo que presentar su renuncia que lo puede regresar a su antiguo cargo de subdirector de la clínica uno del IMSS en Tapachula.
Trascendió también, que el hospital representa un serio peligro para la salud de los pacientes y trabajadores de ese nosocomio, ya que el patio de ese lugar se encuentra atiborrado de bolsas de basura, siendo un criadero de cucarachas y ratas, es un basurero que al parecer el nuevo administrador no ha podido quitar y no parece darle mucha importancia a este problema; lo que nunca sucedió en las administraciones pasadas, afirman los denunciantes. ¿Será?
El comentario es que Esaú Guzmán podría ser suplido en la dirección del ’cascaron’ del nuevo nosocomio, por un médico oncólogo del hospital “Gilberto Gómez Maza”, de Tuxtla Gutiérrez, estando también en la lista un médico al que solo conocen como Omar ‘N’, empleado de Ciudad Salud.
Que el uso de celulares está causando cáncer cerebral en muchos usuarios, sobre todo en niños y jóvenes, según la comunidad de científicos mundiales, pero de eso hablaremos en nuestra próxima columna. Primero Dios.