ALFIL NEGRO

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Otro Mercado Negro
Oscar D. Ballinas Lezama

El huachicoleo de medicamentos en México ha afectado a miles de pacientes de los hospitales públicos en el país, amén de las pérdidas multimillonarias que originan a las arcas públicas, podría acabarse con la administración federal de la cuarta transformación.
Todo este robo masivo y hormiga, que presuntamente han venido haciendo empleados y funcionarios deshonestos de los diversos nosocomios en la nación azteca, tiene ahora contra la pared a la Secretaría de Salud, que dio paso a la Auditoría Superior de la Federación.
El IMSS, ISSSTE y el ISSTECH, así como otros centros hospitalarios que funcionan en todos los Estados de la República, están siendo pasados a la báscula para encontrar la punta de la madeja y saber los motivos que permitieron tantos saqueos de medicamentos en los hospitales, material que al parecer es vendido en el mercado negro.
Para nadie es secreto que el problema del desabasto de medicamentos e instrumental médico en el sector público, es una cadena de corrupción que se ha venido arrastrando durante hace varias décadas, sin que ningún Gobierno se atreviera a ponerle el cascabel al gato, ignorándose si por falta de interés, incapacidad o porque los gobernantes y los altos funcionarios también estaban metidos en el ajo.
Con la renuncia de Germán Martínez y la llegada de Zoé Robledo en el IMSS, se destapó una red de corrupción que se expande al resto de los hospitales del sector público, en donde entre funcionarios y empleados el ‘más chimuelo masca vidrio y el más pelón se hace trenzas’, debido a que los extitulares del Seguro Social se mantuvieron callados; al parecer, todo mundo estaba en el negocio de la compra y venta de medicamentos propiedad del Gobierno, sin embargo, con la intervención del máximo órgano de fiscalización de México logró destaparse la cloaca cuyo hedor está llegando hasta otras instituciones de salud, entre ellas el ISSSTE, el ISSSTECH y demás hospitales en toda la República Mexicana.
La falta de control y vigilancia en bodegas, farmacias y áreas administrativas en esos centros de salud, facilitan el robo masivo y hormiga de los medicamentos, principalmente porque no hay estricto control de las personas que tienen acceso a esas áreas de resguardo; no se descarta que hubiese una presunta complicidad de administradores, otros funcionarios de segundo y primer nivel en donde se incluyen hasta Directores.
En Tapachula, por ejemplo, no hay derechohabiente del IMSS, ISSSTE, ISSSTECH y del Hospital Regional, que no se queje por la falta de instrumental médico y medicamentos, al grado de que hace mucho tiempo hasta los del cuadro básico desaparecieron, ya no se diga los de alto costo como los que sirven para tratamientos contra el VIH, el cáncer y diabetes, por nombrar unos cuantos medicamentos que el paciente o sus familiares se ven obligados a comprar por fuera.
Casos como el que sucede en el Hospital General de Tapachula, en donde presuntamente algunos empleados y jefes de áreas son propietarios de los negocios establecidos frente a los distintos nosocomios de la ciudad, en donde se venden medicamentos cuya procedencia, al parecer, no está controlada por la Secretaría de Salud, así como tampoco los permisos que debe otorgar la Secretaría de Hacienda y el Ayuntamiento, dando pie a las autoridades de los tres niveles de Gobierno a realizar una investigación a fondo sobre los ‘tianguis de medicamentos’, sus propietarios y la procedencia de los mismos.
Por otro lado, debido a las constantes denuncias de los derechohabientes o pacientes, se presume que en todos los hospitales del Soconusco no hay suficiente médicos especialistas y muchos aparatos de laboratorios ya no funcionan o han sido extraídos ‘bajo el agua’ con la complicidad de los responsables de su resguardo, teniendo los pacientes que utilizar los servicios privados, que también muchas veces pertenecen, casualmente, a médicos o trabajadores de los hospitales, haciendo con ello un negocio redondo.
Independientemente de las tranzas que cometían y pudieran seguir cometiendo funcionarios de los hospitales, por lo que Zoé Robledo, nuevo Director del IMSS, explicó que en el primer trimestre de este año se gastaron 6.9 millones de Pesos en medicamentos y material de curación, descubriéndose que hay compras a precios alzados.
“Hay que cuidar los dineros con espíritu de que son sagrados, son cuotas de los derechohabientes y dinero del gobierno, hay que gastarlo sin que esté de por medio la corrupción”, apuntó el titular del Seguro Social, cuyo encargo presidencial es ‘sacar al buey de la barranca’.