ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
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“Como diente roto y pie descoyuntado, es la confianza en el desleal en tiempo de angustia” (Proverbios 25:19)

Caballos de Troya
Oscar D. Ballinas Lezama

Continúa el éxodo de los miembros del gabinete presidencial, quienes al parecer no soportaron el paso que les ha impuesto el Ejecutivo Federal y decidieron tirar la toalla; ayer renunció el secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa.
Como en su momento, Germán Martínez Cázares, exdirector del Seguro Social, al renunciar al cargo y la confianza que el Presidente de la República depositó en él, no se conformó con irse a la banca en santa paz, sino que aprovechó la ocasión para tirarle lodo al que le dio la oportunidad de trabajar por México.
Aquel 21 de Mayo del año de la cuarta transformación, el titular del IMSS, se jactó de abrir la primera caja de Pandora al acusar a varios funcionarios de la Secretaría de Hacienda de ejercer una influencia perniciosa en el Instituto, así como trató de llevarse entre las patas de los caballos a su benefactor político, argumentando que no estaba de acuerdo con las medidas de austeridad adoptadas por Hacienda y los tildó de ‘medidas neoliberales’.
Bien dicen, que mal paga el diablo a quien bien le sirve y ayer, Carlos Urzúa, tampoco fue la excepción al sacar algunos trapitos al sol, aclarando que se iba por las discrepancias que tuvo en materia económica con los que tienen el sartén por el mango.
“Me resulta inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la hacienda pública”, añadió el ahora extitular de la SHCP, quien denunció a supuestos personajes influyentes que crearon una patente de conflicto de intereses en esa dependencia; declaración que lleva jiribilla política, porque si hubiera un poco de lealtad no tenía razón de ser que trascendiera al escándalo que golpetea al Presidente.
Entre los funcionarios que fueron llamados por Andrés Manuel López Obrador para que integraran su equipo y le ayudaran a empujar la carreta, que busca mejorar las condiciones de vida de los que viven en este país, fue la exsecretaria del medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Josefa González Blanco, quien protagonizó un escándalo al retrasar un vuelo de Aeroméxico, solita se ahorcó y se fue en silencio.
Otro exintegrante del gabinete que quedó fuera de la jugada en los primeros seis meses de la administración federal, fue el extitular del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén López, renunció el 14 de Junio de este año y fue de los que saben que en ‘boca cerrada no entran moscas’, se fue sin pena ni gloria.
Entre otras renuncias en el Gobierno Federal sobresale también la de Simón Levy, subsecretario de Planeación y Política Turística de la Secretaría de Turismo (Sectur); igualmente la exsubsecretaria de Seguridad de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Patricia Bugarín Gutiérrez, se fue por motivos personales el 15 de Mayo.
En el éxodo de funcionarios de la cuarta transformación, está Clara Torres Armendáriz, exdirectora de Estancias Infantiles de la Secretaría de Bienestar, que desde el pasado 17 de Febrero se bajó del caballo, aunque no sin antes echarle una pedrada a la nueva administración federal, mencionando que este Gobierno no reconoció la recomendación de violación de los derechos de los niños, y desacatando una orden judicial se negó a reponer las estancias infantiles.
Patricia Vázquez del Mercado, consejera del INEE renunció el 30 de Abril del año en curso, por ‘motivos personales’; Jaime Rochín del Rincón, comisionado presidente de la Comisión Especial de Atención a Víctimas, cargó sus maletas en pasado 15 de Junio, argumentando que la política nacional de atención a víctimas debe de impulsarse desde un nuevo liderazgo, según él.
Rochín del Rincón, fue relevado por García Alcocer, que solo tuvo arranque de burro viejo y tardó más en sentarse que en irse a la calle con todo y chivas, no sin antes echar su ‘puya’ al considerar que en el órgano de gobierno del regulador había una nueva composición con una visión mayoritariamente diferente a la suya, además de puntos de vista y enfoques técnicos incompatibles.
Pareciera que ahora los patos le están tirando a las escopetas, lo que podría dificultar un poco más el proyecto de López Obrador, quien va tener que seguir nadando a contra corriente si tiene dentro de su equipo de trabajo otros ‘caballitos de Troya’, que hasta ahora le han hecho al Presidente lo que el viento a Juárez.
En otras cosas, cientos de padres de familia empiezan a denunciar a maestros y directores de las diferentes escuelas, sean del Gobierno o privadas, que están obligando a los estudiantes a pagar grandes sumas de dinero por concepto de inscripción o para que les entreguen sus certificados de estudios, una vez que han concluido el periodo. ¿Qué dirá a esto la Secretaría de Educación, en los tres niveles de Gobierno?