ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

“Jehová es quien hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros” (Salmos 104:4)

Adiós 2019
Oscar D. Ballinas Lezama

Bien dicen que a cada capillita le llega su fiestecita. Hoy a las doce de la noche concluirá el cabalístico año del 2019, en el que prevalecieron una diversidad de fenómenos naturales que provocaron muerte y destrucción entre los habitantes de este planeta azul.
Pareciera que los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgaron sobre la faz de la Tierra aumentando el espíritu del odio, la venganza, los asesinatos los asesinatos, el hambre y las enfermedades en cada rincón del mismo.
Escrito está en las profecías bíblicas que el tiempo del fin iniciaría con guerras a gran escala, gran hambruna, grandes terremotos; habría pestes o epidemias (terribles enfermedades), aumentaría el crimen, la humanidad dañaría gravemente el planeta, empeoraría la actitud de las personas y muchos serían desagradecidos, desleales, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, henchidos de orgullo.
Las familias se romperían porque habría gente que no tendría cariño natural, e hijos que serían desobedientes; la mayoría de la gente dejaría de amar a Dios, se vería grandes muestras de hipocresía religiosa, según escrito está en los libros bíblicos de Mateo, Lucas, Daniel, Timoteo, Apocalipsis y Timoteo.
Son tiempos muy críticos que la gente está viviendo actualmente, la pérdida de los valores morales; cuándo nos perdimos en el laberinto de una modernidad que nos ha envuelto en falsos espejismos, que nos empuja a autodestruirnos con la violencia y el consumo de las drogas, la corrupción y la contaminación de las aguas, el aire, la flora y la Madre Tierra.
Estamos viviendo en un mundo loco, donde las leyes se aplican a conveniencia, en una sociedad en la que el dinero sigue siendo poderoso caballero; quienes obtienen poder político acaban pervirtiéndose por los demonios de la avaricia, la soberbia, el poder y una maldad que está en la propia naturaleza del ser humano.
Para nadie es secreto que vivimos en una sociedad en la que se protege más al delincuente que a los ciudadanos honestos, en donde no ser ventajoso con el prójimo es sinónimo de tonto, en la que el largo brazo de la ley no toca a los que tienen mucho dinero o poder político, con sus pocas excepciones para taparle el ojo al macho.
Los mayores han perdido el control sobre sus hijos, las familias van hacia el precipicio entre las drogas y la violencia, se han perdido los valores del respeto, la confianza, los buenos modales, la sencillez, la cordialidad, el amor a Dios, a nuestros semejantes; hemos abierto una enorme brecha y se ha provocado el caldo de cultivo para todas las desviaciones habidas y por haber.
Es en el rescate de los valores morales en deberán trabajar mucho los gobernantes en coordinación con los gobernados; es una tarea de unidad nacional, en la que nadie debería hacerse a un lado y cada mujer y hombre bien nacido en estas tierras debe poner su granito de arena para que la sociedad mexicana se levante de entre sus propias cenizas, como el Ave Fénix.
No somos agoreros del mal, sin embargo, ante la realidad en que estamos viviendo en nuestro planeta, el 2020 podría ser la última oportunidad de salvar la Tierra y salvar nuestras propias almas, que en la lucha contra las potestades del mal se están desviando peligrosamente; si existe un infierno más allá de la muerte, difícil será evitarlo.
2020 debe de ser un año de reconciliación de la humanidad, primero con la naturaleza misma y luego, como dice la Biblia, tendremos que intentar amar a nuestros semejantes, como a nosotros mismos. Hoy, si continuamos viviendo, debemos agradecer a Dios por su gran misericordia con nosotros; quienes están enfermos, en la cárcel, sin trabajo y con hambre, es el tiempo de pedirle a nuestro creador y salvador, nos perdone y nos rescate del dolor. No olvidemos que la fe mueve montañas y que Dios, es bueno.
Pidamos en oración ante Jehová Dios, que nos llene de su misericordia y agradezcamos todo lo que nos ha dado, sea bueno o sea malo, Él (Dios) tiene el control. Un abrazo fraterno amables lectores.