ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama
Otra Estafa al Pueblo

No cabe duda que los soconusquenses traen el santo de espaldas, no bien salen de un problema y los meten en otro; cientos personas están siendo víctima de estafadores profesionales, quienes operan a plena luz del día y en las narices de autoridades de los tres niveles de gobierno, que ciegas y sordas no actúan para detener a quienes engañan o abusan de la ciudadanía.
Un grupo de presuntos estafadores profesionales, para burlar la ley contratan espacios dentro de las áreas de las tiendas comerciales internacionales, en donde instalan sus carpas en las que enganchan a sus víctimas ofreciéndoles premios como electrodomésticos y hasta dinero en efectivo, sin que el participante gane jamás.
En Tapachula existe una de estas carpas instalada en la explanada de una tienda transnacional al sur de la ciudad, sobre la carretera a Puerto Madero casi a la altura de un puente peatonal a unos metros de la UNACH, el tecnológico y la escuela Salazar Narváez, por lo que muchos estudiantes caen fácilmente en el engaño de estos presuntos estafadores, que se sabe están operando en varios estados de la república.
Lo más extraño, es que personal de la Fiscalía General de la República, no actúan en contra de estos supuestos timadores profesionales engañabobos, que en un día llegan a obtener hasta cien mil pesos de ganancias ilícitas, porque aun cuando fueran juegos de azar, tampoco están permitidos por la ley.
En la otrora Perla del Soconusco, si bien hace algunos años se cerró el gran casino que estaba instalado al sur de la ciudad, en terrenos de otra empresa transnacional, ahora aparecen estos ‘boliteros’ a la alta escuela, por lo que se pide a las personas que no caigan en el garlito o engaño de jugar en esas carpas en donde les abren la ambición con premios muy ostentosos, en el que desde luego, nunca ganan y si pierden todo su dinero.
Otros lugares en donde existen ‘juegos de azar’, en los que la casa nunca pierde, están ubicados sobre la 9ª. Poniente, entre 8ª. Y 10ª norte, son verdaderos casinos en los que se hacen apuestas las 24 horas; en días pasados a una denuncia de EL ORBE, personal de la FGR se presentó en esa zona y solamente cerró por unos días el casino más pequeño, sin embargo, el otro grande que está enfrente no lo tocaron a pesar de darse cuenta que estaba funcionando, dicen vecinos de ese sector.
Las famosas maquinitas tragamonedas, que se supone están arregladas para dar pocas ganancias y esquilmar a los incautos, operan ya a lo largo y ancho de casi todos los municipios de la costa, sobresaliendo Tapachula, en donde estas maquinitas operan casi en todos los negocios (tiendas de abarrotes, mercados),lo que no se duda deja pingues ganancias a los propietarios de las máquinas.
El por qué no actúan las autoridades, nadie lo sabe, ya que todo mundo se echa la bolita argumentando los municipales y estatales, que es del orden federal; en la FGR, parece que nadie ve ni escucha nada al respecto y por eso los timadores de estos ‘juegos de azar’, hacen lo que se les viene en gana.
Ni la Secretaría de Hacienda que es tan rigorosa con los ciudadanos que tienen algún negocio lícito, mueve un dedo para obligar a las autoridades responsables a que hagan su trabajo, no permitiendo se robe a los ciudadanos que son engañados por defraudadores profesionales.
Otra, quién será el responsable de darle mantenimiento a la Carretera Costera sobre el puente que se encuentra frente al nuevo Seguro Social, ya que en el carril de entrada hacia Tapachula, se abrió una enorme zanja que pone en peligro a los conductores, ya que es una vía de alta velocidad; el lugar lleva meses así, y cada vez se abre más.
Por cierto, ya casi queda listo el nuevo edificio del IMSS, que de entrada fue construido en un lugar pantanoso que fue rellenado para subsanar el problema, habrá que esperar los tiempos de lluvia o los temblores para ver si la debilidad del suelo soporta la pesada estructura.
Por otro lado, por ser una vía de alta velocidad y no haber puente peatonal, esa zona podría convertirse en un enorme peligro para los derechohabientes, si no, al tiempo.