DIÓCESIS DE TAPACHULA

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DIÓCESIS DE TAPACHULA

Comunicado de Prensa 06/20

V Domingo del Tiempo Ordinario

09 de Febrero del 2020

1. Muy querida familia diocesana de Tapachula, la palabra central en los textos de hoy es la luz. Es una buena ocasión para reflexionar en qué sentido se habla de que los cristianos debemos iluminar al mundo con la Luz de Cristo. La oscuridad se refiere a la dificultad para discernir qué se puede o no se puede hacer, qué se debe o no se debe hacer. Un mundo a oscuras es un mundo en el que parece que da lo mismo hacer una cosa que otra. Hoy Jesús nos llama a ser luz. Es una invitación y un mandato; es un derecho y un deber. Ser luz es estar a la vista de todos, como la ciudad en la cima del monte; es ser alguien que ilumine la vida, el ser y que hacer de una comunidad. Ello implica ser identificados como creyentes y de algún modo estar expuestos a la mirada de alguien que quiere saber cómo cambiar su existencia.
2. La situación migratoria en la región carece de completa claridad y muestra un aparente clima de tranquilidad momentánea. Sin embargo, seguimos alentando los trabajos y la preocupación de ayudar a los migrantes. El Papa Francisco, muy sensible a este tema, nos dice que al acercarnos a los migrantes expresamos de manera más concreta la caridad cristiana. A través de las obras de caridad mostramos nuestra fe (cf. St 2,18). Y la mayor caridad es la que se ejerce con quienes no pueden corresponder y tal vez ni siquiera dar gracias. Dios siempre va tocar las puertas de nuestra Iglesia Diocesana en el migrante.
3. El mes de febrero es un tiempo especial donde se celebra el amor y la amistad. Los jóvenes y algunos adultos debemos aprender el verdadero sentido del amor y del noviazgo cristiano. Durante el tiempo del noviazgo, es el momento privilegiado que Dios nos da para discernir si somos aptos para el matrimonio y para construir con la persona una relación como Dios quiere. El Santo Padre invitó a los jóvenes novios a reconocer que el noviazgo “es un recorrido de vida que debe madurar como la fruta, es un camino de maduración en el amor, hasta el momento en el que se vuelve matrimonio”, con etapas que “no deben ser quemadas” porque la maduración se hace paso a paso.
Que el Señor Jesús, acompañado de la Virgen María y de San José, nos ayude a vivir como peregrinos en este mundo y nos anime en nuestro esfuerzo por vivir la caridad cristiana.

Fraternalmente
+ Jaime Calderón Calderón
VIII Obispo de Tapachula