Desde mi Trinchera

430

Las Tres Caídas de Francisco.
Diego Victorio

Es un especialista en violar las reglas no escritas, mancilla el delicado precepto relativo a que en política la forma es fondo.
Es cierto, Francisco Rojas Toledo, es taquillero, popular y conserva un voto cautivo, seguidores genuinos que no necesitan movilización el día “D”.
Sin embargo, un desequilibrio, aparentemente patológico, le impide coronar su objetivo personal: gobernar, por segunda vez, la capital de Chiapas.
Rojas Toledo, trastabilla y vuelve a tropezar en el tema de los acuerdos. Es el némesis que lo encamina a la derrota.
Es, en un análisis FODA, la amenaza que lo hunde y lo aleja cada vez más del sueño de todo tuxtleco.
En 2015, cuando se aventuraba por la alcaldía coneja, una influyente oficina priista ligada al Outsourcing ofreció orientar los votos rojos a la boleta del panista, la negociación caminaba sin contratiempos, hasta que, en un santiamén, Rojas cambió de parecer.
Ese cambio emocional del galeno Francisco, fue a la sazón su derrota ante el verde ecologista Fernando Castellanos Cal y Mayor, a la postre alcalde de Tuxtla Gutiérrez.
En 2018, en su segundo intento de ocupar la silla más importante del palacio municipal, se confrontó con la estructura panista. Cerró la compuerta de su planilla a distinguidos militantes azules.
Sobrado, porque en su papel de víctima de un fraude electoral en la fresca derrota de 2015, creyó que el voto se concentraría, por ósmosis, a su favor.
Su cuarto de ideas fue incapaz de advertirle la magnitud de la inercia del Bandwagon (efecto arrastre) propiciado por Andrés Manuel López Obrador, que, en consecuencia remolcó al gris y patético morenista Carlos Morales Vázquez.
Rojas Toledo, en cambio, fue presa de su propio efecto refractario, olvidó que los puntos neurálgicos, la esencia de la política es pactar, negociar y construir.
Dos caídas de las que Francisco Rojas Toledo, por lo que veo, aún no ha hecho catarsis, una instrospección, una autocrítica que le ayudasen a identificar sus errores.
O es que, definitivamente, si hay que creer lo que la voz popular repite respecto a su comportamiento psicológico.
Traigo a colación ese debilidad de Rojas que debía ser información confidencial, propio de un parte médico, porque su conducta en el andamiaje político-electoral así lo amerita.
Y es que, Francisco Rojas, parece encaminarse a una tercera derrota, al hilo:
El año pasado renunció al Partido Acción Nacional (PAN), grupo político que lo llevó al poder en el viejo milenio (1999).
El último ejercicio demoscópico realizado en Tuxtla Gutiérrez, arroja datos duros que contestan a la decisión acalorada de Rojas Toledo de renunciar al PAN, pues el ejercicio revela que un 22% de los encuestados simpatizan con el albiazul.
El Affaire “Paco” se da al cierre del año pasado tras rechazar la oferta de un partido local que, le garantizaba un futuro promisorio.
La imprudencia supina del actual Regidor plurinominal de la comuna tuxtleca cegó la capacidad de lectura de Francisco, pues no supo leer que la oferta venía direccionada del Penthouse del segundo piso de palacio estatal.
Lógicamente, ese desdén fue un mensaje de rechazo al inquilino de ese influyente piso de Gobierno.
Lo demás es peccata minuta, pero son yerros que no debo soslayar, como el de morder el anzuelo tan fácilmente al ofrecimiento de Carlos Morales Vázquez de hacerlo candidato de Morena a la alcaldía de la capital de Chiapas, a cambio del silencio cómplice de Rojas a las atrocidades cometidas por el Edil capitalino.
Los palos de ciego que ha dado Rojas Toledo lo han llevado a una encrucijada, a un camino empedrado, sin retorno, construido por su vehemencia.
Está expulsado del PAN, está borrado del Penthouse del segundo piso de palacio y no va a ser candidato de Morena -solo fue una puntada de Carlos Morales Vázquez para mantenerlo inmovilizado cerca de un año y medio-.
Francisco, moral y políticamente derrotado busca refugio en un Partido de la Revolución Democrática (PRD), que ha ido emigrando por segmentos a Morena.
Rojas Toledo, en un movimiento predecible quiere salir postulado por el PRD, al inminente frente opositor donde seguramente estará: un PAN que ya lo expulsó y un PRI con el que rompió una negociación en 2015.
Se aproxima, pues, la tercera caída de Francisco Rojas. Al Tiempo.
Comentarios Atrincherados.
**El pueblo sabio no olvida y castiga.
Rojas Toledo fue defensor a ultranza de las siempre sospechosas acciones de Morales Vázquez, mientras este último lo engañaba con la candidatura guinda a la Presidencia Municipal de Tuxtla Gutiérrez.
Ahora que “Paco” ya descubrió el garlito que le tendió Carlos, quiere regresar a lo que bien sabe hacer, venderse como el impoluto y adalid de la honestidad.
Muy obvio. Falló la coartada.
**Atinada decisión de la alcaldesa Rosa Irene Urbina al designar en la Secretaría de Protección Civil a Julio Cueto Tirado.
A Julio lo conozco desde hace más de una década y es un especialista en esos temas, es un gran ser humano.
**El periódico El Economista, publicó ayer que el gobernador Rutilio Escandón es de los primeros cinco mandatarios mejor evaluados, con el 51.4% de aprobación.
Ejercicio aritmético con vigencia hasta el mes Febrero de 2020. Muy bien. Hasta pronto.