ALFIL NEGRO

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En Tapachula deben cerrar los bares, cantinas y discotecas, antes que sea demasiado tarde y el virus se expanda más.

El Baile de los Números
Oscar D. Ballinas Lezama

La Ciudad de México y varias de sus entidades siguen en el ojo del huracán de la pandemia del Coronavirus; las cifras de infectados y muertos por esta letal enfermedad no concuerdan con las cuentas de la Organización Mundial de la Salud y la sociedad mexicana, quienes aseguran tener otros datos.
En Chiapas, la Secretaría de Salud informa que a la fecha se han detectado 4 mil 408 casos positivos de Covid-19 y 332 defunciones, como saldo de la pandemia que en las últimas 24 horas infectó a 50 personas, 29 en Tuxtla Gutiérrez y 10 en Tapachula, mientras que el resto se distribuyó en diversos municipios, reportando que en las últimas 24 horas hubo 4 muertos, de los que solamente uno fue detectado en Tapachula.
Lo curioso del caso es que en entrevista exclusiva hecha por EL ORBE al propietario de una funeraria en Tapachula, dio a conocer que en solo dos meses esa empresa incineró a 400 personas que fallecieron por contagio de Covid-19; la interrogante surge cuando la Secretaría de Salud en Chiapas, jura y perjura que la cifra de muertos en lo que va de la pandemia es de 327 en todo el Estado. (¿?)
Algo no está encajando en ese baile de números que juegan con los muertos por Covid-19; al parecer está ocurriendo en todo el país, sobre todo a nivel nacional en donde el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, ha perdido toda credibilidad y a estas alturas nadie le cree ni lo que come.
Se hace increíble que en la Ciudad de México considerada el santuario del Coronavirus, la Jefa de Gobierno haya decretado el semáforo naranja cuando el pico de la pandemia sigue en ascenso, causando miles de infectados y cientos de muertos; el desconfinamiento y la apertura de las actividades no esenciales se han convertido en una peligrosa trampa que está provocando el suicidio colectivo.
Para nadie es secreto que en la mayoría de las entidades de la República Mexicana la peste destructora está causando una alarmante cifra de contagios, lo mismo sucede en otras partes del mundo en donde sus gobernantes soltaron las amarras antes de tiempo y desataron otra ola más agresiva del Coronavirus.
Texas, California y Nueva York han convertido a los Estados Unidos de Norteamérica en el líder mundial del Coronavirus, luego de que la inconsciencia y la arrogancia de sus gobernantes permitió el desconfinamiento y la apertura de toda la actividad empresarial, con ello, le abrieron las puertas al diablo y en el pecado están llevando la penitencia.
Por si fuera poco, con la apertura de bares, cantinas, discotecas y todo tipo de negocios con venta de bebidas embriagantes y espacios para bailar, así como balnearios a los que asisten sin ninguna protección para prevenir el contagio, los está obligando a dar marcha atrás a un nueva cuarentena; expertos en salud consideran que un nuevo confinamiento de poco les ayudará, porque ahora los demonios de la enfermedad andan sueltos en todos los rincones de esas ciudades.
Algo similar está ocurriendo en la urbe de hierro y varios Estados en donde la gente salió en desbandada a las calles en la víspera de la cuarentena; actualmente los hospitales han sido rebasados, no hay suficientes insumos, los médicos y enfermeras están cayendo enfermos o muertos, los protocolos para el rastreo de los contagiados no existen o no funcionan.
Por cierto, en Chiapas la Secretaría de Salud implementó una nueva estrategia de ‘casa por casa en búsqueda del virus’, se espera que se tenga buenos resultados; los chiapanecos de eso están pidiendo su limosna, aunque una parte de la población es renuente a dejarse ayudar y miran ‘moros con tranchetes por todos lados’.
Al menos 239 científicos de diversas partes del mundo se han dirigido por escrito a la Organización Mundial de la Salud, exigiéndole que reconozca y alerte a la humanidad sobre que la pandemia del Coronavirus se contagia en el aire en el que puede viajar varios kilómetros y no como se había dicho, sobre que sólo es letal a menos de dos metros de quien lo trasmite.
Tabasco, la tierra que vio nacer al inquilino del Palacio Nacional, continúa con focos rojos, ‘sembrado’ entre las entidades mexicanas que son parte del epicentro del virus, los hospitales ya colapsaron por falta de personal, camas, insumos y de estructura hospitalaria; bien dicen que nadie es profeta en su tierra.
Por cierto, ayer viajó el presidente Andrés López Obrador para realizar una gira de trabajo en Washington, lo que ha causado gran expectación porque es la primera que realiza a nivel internacional. Ojalá que todo salga bien.
Un abrazo para mis nietos: Jair Ballesteros Ballinas y Oscar Gabriel Ballinas Victorio, que hoy están de mantelitos largos, Dios les bendiga hijitos