Sulaimán: “Todos son Culpables”

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Raúl Ochoa

El boxeo del país está envuelto en una nueva polémica: la difusión de un video en el que un niño pugilista se desploma sobre su espalda en la plancha de concreto de un improvisado ring de apenas dos cuerdas, luego de ser noqueado a los 10 segundos por un oponente de mayor peso y alcance. El caso divide las opiniones y la repartición de culpas por la desigual pelea.
La aparatosa caída se suscitó al momento en que el espontáneo réferi ataviado con playera con las siglas del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) conversa, distraído, a un costado del precario cuadrilátero, precisamente con el padre del boxeador derribado. Desaforada, la concurrencia le grita: “Réferi, a lo suyo; ¡Ayyy!, pinche referiii”.
El 28 de Septiembre último, circuló en las redes sociales el video del evento celebrado el día 12 de ese mes en el Parque Nacional El Tepeyac, de la alcaldía Gustavo A. Madero. En sólo 18 segundos se observa a decenas de espectadores agolpados en plena contingencia sin respetar las mínimas medidas de sanidad, la mayoría sin cubrebocas.
La desigual contienda también puso al descubierto otras fallas organizativas: la ausencia de un médico, de una ambulancia, de personal de Protección Civil, así como la nula supervisión de un adulto. Y, como suele ocurrir en estos casos, ninguna autoridad se responsabiliza de lo ocurrido.
Pero la divulgación del video recrudeció los añejos pleitos entre los titulares de los organismos que pujan por el control del boxeo aficionado del país.
La Federación Mexicana de Boxeo Aficionado (FMBA), por medio de su presidente, Ricardo Contreras, emitió un mensaje en el que solicita la ayuda de la comunidad boxística para deslindar responsabilidades y ubicar a los organizadores del combate en el que se observa a dos menores de edad que, “evidentemente no son de la misma categoría y pelean fuera de reglamento, pues uno de ellos está uniformado de rojo y otro con pantalones”.
Contreras fustiga que el señor que aparece con un paliacate y vestido de civil, “quien al parecer era el réferi de la pelea, actuó con una falta total de conocimiento. El nocaut brutal que recibió el niño vestido de negro pudo haber sido fatal, por lo que debemos denunciar y exigir castigo a los responsables, pues no se aprecia que haya habido ambulancia, un médico; tampoco se cumplieron las condiciones de seguridad adecuadas”.
El 29 de Septiembre, el CMB anunció acciones legales contra quienes resulten responsables de la dispareja pelea.
“Pudo ser una Tragedia”.
Entrevistado por Proceso el lunes 5, un indignado Ricardo Contreras puntualiza: “Fue una función clandestina, en la que no hubo jueces calificados, médico ni ambulancia; se montó un ring que no es reglamentario. El muchacho que fue noqueado vestía con pantalón y el otro apareció con uniforme. No se llevó a cabo ninguna medida sanitaria; la gente se observa sin cubrebocas y el réferi aparece platicando mientras el muchachito es noqueado.
“Esto pudo terminar en una tragedia para el muchachito, a quien pusieron a saltar la cuerda dos días después de la pelea como para que vean que está bien, según se aprecia en un video que subieron a las redes sociales. ¡Imagínate! Después de la conmoción que sufrió, todavía lo ponen a hacer ejercicios. Esto tiene que ser observado por la autoridad.”
Contreras dice que, según las fotos que él tiene, el día de la pelea “asistió gente del CMB, así como un entrenador y un campeón del mundo con el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo -Julio César Rey Martínez, monarca de Peso Mosca- y otro con la playera del CMB. Ellos fueron los que organizaron el encuentro”.
“No Pueden Darse Cascaritas en el Boxeo”.
La evaluación de los hechos del presidente del CMB, Mauricio Sulaimán, es concluyente: “No hay ninguna excusa, no hay ninguna justificación: todos los que estaban ahí presentes son culpables de una u otra manera….”.
En entrevista, rechaza que se trate de “boxeo clandestino”, al considerar que “es boxeo aficionado, pero no organizado, sin los conocimientos básicos de los cuidados que deben tener”. Y admite que muchas comunidades realizan prácticas similares, pero aclara que también hay mucho boxeo organizado.
De lo ocurrido en el Parque Nacional El Tepeyac puso como ejemplo: “es como salir al parque a echarse una cascarita, donde no hay árbitro y uno juega como niño. Pero no pueden darse cascaritas en el boxeo, donde tiene que haber alguna agrupación que los ayude, que los entrene”. Apro