EL QUINTO PODER DE MEXICO

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EL QUINTO PODER DE MEXICO
EL QUINTO PODER DE MEXICO

Por Ernesto L. Quinteros

Indigentes; los Invisibles

En la ciudad de Tapachula ya se ha vuelto muy común ver a personas deambulando en calles y avenidas de la ciudad, sucios y viviendo de la caridad de las personas.
Son indigentes, que, en la última década se han incrementado en número, y pareciera que son invisibles, ya que no existen programas, y menos proyectos de atención oficial para este sector vulnerable de la población.
A todo eso hay que sumarle, que un número importante de esas personas padecen alguna enfermedad mental. Son hombres y mujeres de diferentes edades que caminan sin rumbo, duermen y hacen todas sus necesidades fisiológicas en la vía pública, lo cual representa algo muy delicado en términos de sanidad en estos tiempos de pandemia.
Incluso, hay casos, en donde este tipo de personas ya se han apoderado de espacios públicos, como banquetas, en donde pusieron cartones, sabanas, y se la pasan descansando prácticamente todo el día.
Desafortunadamente, en nuestro país, no existen “leyes claras” para atender la problemática, tampoco hay programas, y menos proyectos de atención especial para estas personas, que, si bien es cierto, son un porcentaje minoritario de la población en estas condiciones. Es sin duda una problemática que se debe de atender.
Y la pregunta del millón es ¿quién debería de atender a estas personas que requieren de una atención muy especial?
Porque los casos más preocupantes sin duda, son las personas indigentes con enfermedades mentales, que requieren también alojamiento, con instalaciones adecuadas, personal médico especializado en el tema, etcétera. No hay que olvidar que son seres humanos.
Desafortunadamente, aquí en esta región no hay, no existe institución y menos autoridad que tenga la capacidad de atender a los indigentes y enfermos mentales que deambulan por diferentes puntos de esta ciudad fronteriza.
Por increíble que parezca, ninguna autoridad, y hablo de los tres niveles de gobierno, cuenta con instalaciones, y menos con el equipo y personal médico capacitado para hacerle frente a dicha problemática. Así como tampoco hay presupuesto, programas o proyectos de atención para “los indigentes”, que han venido creciendo en forma considerable en esta zona fronteriza.
Hay que recordar que la indigencia es aquella situación en la que se encuentra una persona o grupo de personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas, es decir que se ubican por debajo de la línea de pobreza. Y a eso hay que sumarle, que lamentablemente, la mayoría de las personas que viven en estas condiciones tienen problemas mentales, o son adictos a estupefacientes.
Las instituciones de salud y de atención social en nuestro país, de los tres niveles de gobierno, se rigen por normativas y reglamentos internos. Así como los presupuestos que se les asignan tienen reglas de operación muy específicas. Desgraciadamente nadie toma en cuenta la problemática en mención.
Es decir, los indigentes pareciera que son invisibles en nuestro país, más en esta región de la frontera sur, en donde un porcentaje importante de los indigentes son migrantes de diferentes países de Centroamérica.
Según un informe del 2011 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), revela que, en nuestro país, había un promedio de “14 millones de personas” viviendo en condiciones de indigencia.
Y no hay más datos en la actualidad, porque según el INEGI, localizar y censar a personas indigentes es muy difícil. Además de que un número importante vive en zonas consideradas de riesgo para los entrevistadores. ¿Será?
Así que nos quedaremos con la estadística del 2011. Pero, aun así, la cifra es escalofriante.
Pero como siempre, la mejor opinión es la de usted estimado lector.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Animooo!
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