Entrevista con Óscar Naranjo: La Política Antinarco de la 4T, en la Dirección Incorrecta

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Rafael Croda

Óscar Naranjo, general de la Policía Nacional de Colombia -quien fue asesor de seguridad del Gobierno de Enrique Peña Nieto entre 2012 y 2014-, está al día en cuanto a noticias sobre el deterioro de la seguridad pública en México.
Sabe de las masacres ocurridas en las últimas semanas en Zacatecas, Tamaulipas y Guanajuato; del creciente poderío del Cártel Jalisco Nueva Generación y de las dificultades del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para consolidar a la Guardia Nacional (GN) como eje articulador de la estrategia de seguridad.
En entrevista con Proceso, Naranjo considera que “México necesita con urgencia” una policía profesional civil con presencia en todo el territorio y la Guardia Nacional no ofrece esa solución.
Además cuestiona la política de “abrazos y no balazos” de López Obrador frente al crimen organizado, porque en materia de seguridad “no bastan los eslóganes”, y habla, sin ocultar su frustración, de su experiencia como asesor de seguridad de Peña Nieto.
El Pecado Capital de Calderón.
Naranjo fue director de la Policía Nacional de Colombia entre 2007 y 2012 y al dejar el cargo, tras 36 años en la institución, viajó a México para asesorar a Peña Nieto en materia de seguridad.
Llegó cuando finalizaba el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), cuya fallida “guerra” contra el narcotráfico provocó un estallido de violencia que dejó 121 mil homicidios, más del doble de los que se registraron durante el Gobierno de su predecesor, Vicente Fox.
Lo primero que recomendó el general a Peña Nieto fue desterrar el concepto de “guerra contra el narcotráfico” que había utilizado Calderón y que tuvo una expresión gráfica cuando el entonces mandatario apareció con una casaca verde olivo y gorra militar al principio de su sexenio.
-En México hay una multiplicidad absurda de policías…
Me costaba entender ese modelo tan disperso, me cuesta. Hay más de mil 300 corporaciones policiacas operando en el país. Es una tarea muy difícil para un conductor político de seguridad, como un presidente o un secretario de Gobernación, poder garantizar que su política de seguridad va a ser efectiva.
Abrazos y Balazos.
Los homicidios en México habían bajado en 2013 en 11% respecto a los 25 mil 967 que se produjeron en 2012, último año de gobierno de Calderón, pero comenzaron a aparecer grupos de autodefensas en Michoacán y Guerrero para enfrentar a los cárteles de la droga.
Ese fenómeno, asegura, “fue tomando cuerpo en México y para mí fue una de las razones causales del incremento de los homicidios en los últimos años del gobierno anterior (32 mil en 2017 y 36 mil 685 en 2018)”.
-¿Qué piensa de la política de “abrazos y no balazos” de López Obrador? –se le pregunta a Naranjo.
–Tengo que ser tremendamente respetuoso con el gobierno mexicano, pero diría que cualquier política de seguridad debe tener como centro de gravedad, como valor supremo y sagrado, proteger la vida de los ciudadanos. Y para esto no bastan políticas, eslóganes o frases impactantes, esas frases se deben traducir en protección real de la vida de los ciudadanos.
-¿Y le parece que esto ocurre en México?
–Lo que quiero decir es que en América Latina noto, y no estoy hablando en este caso de México, que a veces se privilegia la lucha contra el narcotráfico por encima de la protección de las comunidades, y ahí se producen distorsiones enormes.
-¿Pero ese es el caso de “abrazos, no balazos”?
–Yo lo que diría es que hay que proteger la vida, y si esa es la intención del presidente López Obrador y ese es su propósito central, pues ojalá eso se desarrolle de manera efectiva y logre contener el crecimiento de los homicidios y la violencia. Lo otro (el narcotráfico) se atacará, se irá desmontando, pero debe hacerse sin que la sociedad mexicana pague el costo en vidas que ha pagado.
Lo que Falló con García Luna.
Naranjo no cree que una Guardia Nacional militarizada y adscrita a la Secretaría de la Defensa Nacional -como lo busca el presidente López Obrador- sea una solución para los problemas de seguridad en México.
Naranjo, quien como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo asesora a varios Gobiernos de la región en materia de seguridad, considera que la decisión que tomó México hace varios años de crear una Secretaría de Seguridad al mismo tiempo que se fortalecía a la Policía Federal “iba en la línea correcta”.
-Pero mire lo que pasó con el secretario de Seguridad de Calderón, Genaro García Luna, que acabó trabajando para el Cártel de Sinaloa…
–Es un caso lamentable y triste, pero ese caso en particular no debe desdibujar el horizonte de modernización de las instituciones de seguridad del Estado. Lo que sí es que hay que aprender las lecciones y preguntarse: si eso fue así, ¿dónde estaban el servicio de contrainteligencia, el control interno, los medios de comunicación?, ¿dónde estábamos todos? Apro