ALFIL NEGRO

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“Haitianos forman una asociación y acusan a la COMAR de darles un trato discriminatorio”. (ARHT)

El Tráiler Volador
Oscar D. Ballinas Lezama

Más allá de los acontecimientos en donde un ‘tráiler volador o invisible’ pasó todas las garitas y retenes de la zona alta de Chiapas, llevando a más de 150 indocumentados extranjeros, causando la muerte de al menos 55 de ellos, cuando el conductor lo volcó en el tramo de la carretera Chiapa de Corzo-Tuxtla Gutiérrez.
Hasta ahora, las autoridades encargadas de vigilar que no exista el tráfico de personas se lavaron las manos con el argumento infantil de que los indocumentados abordaron el ‘tráiler volador’ en San Cristóbal de Las Casas, por lo que no pasó ningún retén de vigilancia y parece ser que, el ‘caso será cerrado como un accidente por conducir sin precaución, mientras la opinión nacional ‘tiene otros datos’ y exige una investigación a fondo para encontrar la verdad que huele a corrupción.
En la zona Costa del Soconusco, cientos de migrantes siguen brincando el río Suchiate ante la falta de un programa que incremente una verdadera vigilancia de las autoridades encargadas de contener el ‘tsunami’ migratorio, que además, aumenta cada día el peligro de apuntalar la cuarta ola del Coronavirus, que según los expertos en salud tarde o temprano tiene que llegar a todo el territorio mexicano.
En Tapachula Chiapas, municipio que ya es considerado el mayor albergue de migrantes en este país, un grupo de haitianos decidieron organizarse y crear una ‘Asociación de Refugiados Haitianos’, con la finalidad de exigir respeto a su dignidad y derechos humanos, según una de sus voceras llamada Lancastille Archelus.
“Desde nuestra asociación haitiana hacemos un llamado a Francisco Garduño Yáñez, Comisionado del INMM Andrés Alfonso Ramírez Silva, Coordinador General de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), y Giovani Lepri, representante en México de la Agencia de las Naciones Unidas de Ayuda a Refugiados, para establecer a la brevedad posible una mesa de diálogo que nos permita construir rutas de solución a nuestras problemáticas”, apuntó Lancastille Archelus.
Afirmó que durante el tiempo que los haitianos han permanecido en Tapachula, han sufrido constantes actos de discriminación, xenofobia y racismo por parte de las autoridades mexicanas: “Los haitianos que llegamos a México huimos de la situación de violencia generalizada que existe en Haití, ocasionada por desastres naturales, pobreza extrema, inseguridad e inestabilidad política; nuestro país tiene uno de los índices de pobreza más alto en el mundo y no cuenta con garantías mínimas de seguridad, las pandillas y la delincuencia han rebasado a las autoridades de gobierno”, afirmó la vocera haitiana.
Luego, añadió: “para salvar nuestras vidas tuvimos que dejar a nuestros hogares, familias y patrimonio, con la intención de llegar a México; atravesamos el mar Caribe, recorrimos largos caminos desde América del Sur para llegar a Brasil y Chile, lugares en donde no se nos permitió establecernos, por lo que nos dirigimos al norte en donde hemos transitado por ciudades y poblados sumamente peligrosos, sin embargo, al llegar a México recibimos el rechazo, hostigamiento y criminalización de las autoridades, así como la negativa y omisión de garantizar nuestros derechos más básicos”, aseveró la declarante.
Lancastille Archelus, mencionó que las autoridades migratorias y la guardia nacional los detienen y maltratan de manera violenta y arbitraria, sin importar que les muestren los documentos que garantizan su permanencia en México; por su parte, la COMAR señaló la denunciante, no ha respetado los plazos para iniciar el procedimiento, realizar sus entrevistas, dictar la resolución y valorar su situación de migrantes refugiados.
Denunció que COMAR se ha convertido en enemigo de los refugiados haitianos, ya que les brinda mala atención y antepone muchos problemas a la hora de darles el registro de inicio de procedimientos y no les proporciona fechas de entrevistas para la residencia, por lo que viven periodos prolongados de incertidumbre y sin documentos legales que les permitan vivir en Tapachula.
Argumentó que la falta de esos documentos no les permite acceder a otros derechos, por lo que no les aceptan a sus hijos en las escuelas, así como tampoco tienen acceso a los hospitales y no pueden trabajar por falta de la citada documentación, amén de que la COMAR se niega a reconocerlos como refugiados, no quieren escucharlos y tampoco cuentan con traductores suficientes para oírlos y agilizar los trámites.
“ACNUR ha tenido un trato discriminatorio con nosotros, muchos refugiados haitianos duermen en las calles, porque esa institución no les brinda ayuda”, concluyó diciendo Lancastille Archelus.
En otras cosas, aumenta y toma fuerza la cuarta ola de la pandemia en Europa, los infectados y muertos vuelven a contarse por miles, sin embargo, en México las autoridades de salud minimizan nuevamente el peligro que representa este virus; la gente ha salido a las calles sin cubrebocas ni guardar la sana distancia, escuelas, antros, centros de diversiones y tiendas transnacionales son abarrotados por la gente que dice estar harta del cubrebocas, la sana distancia y prefieren jugarse el albur de contagiarse de la peste del siglo XXI.