¿En Riesgo, los Secretos del Cártel de Sinaloa?

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José Meléndez, corresponsal

El arresto en Colombia del mexicano Brian Donaciano Olguín Verdugo, alias «Pitt», miembro del Cártel de Sinaloa y pedido en extradición por Estados Unidos por narcotráfico internacional, se convirtió en el mayor éxito de la policía colombiana en 2022.
La caída de «Pitt» ayudaría a desnudar parte del aparato de contrabando de drogas de Colombia a México y Estados Unidos, vía Centroamérica, en asociación con las disidencias de las FARC. «Es un hombre que sabe demasiado», dijo un agente de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional de Colombia que habló con EL UNIVERSAL bajo anonimato, y que condujo la investigación sobre «Pitt».
«Trabajó como emisario directo de la familia» del capo mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán, condenado en 2019 a cadena perpetua más 30 años de prisión en Estados Unidos por narco, recordó el agente, al destacar la relevancia de Pitt en la estructura de Sinaloa, uno de los principales cárteles de México.
Al revelar que la DEA, agencia antidrogas de Estados Unidos, fue la que «puso la mira inicialmente sobre este objetivo [‘Pitt’], por el interés y los contactos que tiene con familiares de ‘El Chapo’ Guzmán», señaló que «detectamos que tiene un perfil mucho más alto» en el grupo criminal.
«Quedó en evidencia su relación con organizaciones del narcotráfico en Colombia. Por eso se le logró ubicar. [‘Pitt’] tenía circular roja de búsqueda en 196 países», emitida por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), con sede en Francia, destacó. Estados Unidos solicitó a Colombia apresar a Olguín para extraditarlo y enjuiciarlo en el Tribunal del Distrito Sur de California por conspirar para importar cocaína.
Un recuento oficial reveló que, a nombre de los parientes de Guzmán, «Pitt» coordinó en suelo colombiano directamente con fuerzas disidentes de la disuelta guerrilla comunista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para traficar cocaína a Centroamérica y México, en ruta a EU. Las disidencias renegaron de la paz que las FARC firmaron en 2016 con el gobierno colombiano, continuaron alzadas en armas y se mantuvieron en el narcotráfico.
Olguín, oriundo de Sinaloa, fue detenido el pasado 6 de abril en un lujoso residencial de Cali, capital del suroccidental departamento (estado) de Valle del Cauca, en un operativo conjunto de la Dirección y la DEA, según un recuento oficial.
«Detención, un Mensaje a Cárteles».
Tras reconfirmar que «los contactos» del mexicano se concentraron en las disidencias de las FARC, el agente detalló que esas fuerzas irregulares «tienen un control territorial» en sitios de Colombia sobre el litoral del océano Pacífico, con sus columnas Dagoberto Ramos, Jaime Martínez y Carlos Patiño.
Esas columnas «quieren mantener un control de las áreas de producción [de cocaína] en el suroccidente colombiano», fronterizo con Ecuador, describió. Colombia es el principal productor mundial de cocaína.
«Cuando capturamos a una persona con ese perfil estamos mandando un mensaje a todas estas personas que vienen a Colombia a querer tener el control del negocio del narcotráfico, de que se encuentran con una policía que afecta a esos emisarios y es un mensaje también a los cárteles mexicanos», añadió. La dirección informó a este diario que Pitt ingresó en febrero de este año a Colombia, procedente de Perú, «para coordinar unas reuniones» con las disidencias de las FARC en el sur de ese país.
El rango del mexicano en el Cártel de Sinaloa se demostró «por su capacidad de negociación y mediación para establecer alianzas criminales con las disidencias en Colombia», a las que citó para constantes reuniones rápidas «en sectores exclusivos» y en lo que pareció «una convención criminal para adquirir y transportar drogas», indicó.
El general Jorge Vargas, director de la Policía Nacional de Colombia, describió a «Pitt» como «el enlace más importante» de los núcleos disidentes de las FARC comandados por los rebeldes colombianos Miguel Botache Santillana, alias Gentil Duarte, y Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, «con el Cártel de Sinaloa». El mexicano compraba cocaína en los suroccidentales departamentos colombianos de Valle del Cauca, Cauca y Nariño, precisó.
Las fuentes colombianas coincidieron en que, ya neutralizado, el mexicano activó el temor en las mafias de Sinaloa en México y de las FARC en Colombia de que, por ser un personaje clave del narcotráfico, acceda ante sus captores a destapar secretos de operaciones, enlaces, rutas y finanzas. Sun