sábado, octubre 1, 2022
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ALFIL NEGRO

“No me vengan con ese cuento de que la ley es la ley”.
Andrés Manuel López Obrador

México, ¿Militarizado?
Oscar D. Ballinas Lezama

Gran controversia nacional ha provocado la noticia que el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer recientemente desde el púlpito la mañanera, afirmando que integrará la Guardia Nacional a las filas y bajo el mando del Ejército Mexicano.
Más allá de lo que argumentan los expertos en las leyes mexicanas, principalmente las establecidas en la Constitución de la República, se ha creado una confusión por ‘la palabra empeñada’ del Ejecutivo Federal en campaña electoral; cuando, antes de sentarse en la ‘silla del ‘Águila’, juró y perjuró que no estaba de acuerdo con la militarización de la nación azteca.
“No podemos aceptar un gobierno militarista, el ejército no debe ser utilizado para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles; que regresen los soldados a los cuarteles”. Era el año del 2010 y entonces el ‘Mesías de Macuspana’ se encargaba de subirle y bajarle las estrellas al pueblo bueno y sabio de México.
Dos años después (2012), en su campaña rumbo a la Presidencia de la república ratificó su discurso y dijo: “hay que profesionalizar a la policía, porque tenemos que ir sacando al ejército de las calles; creo que nos va a llevar seis meses”, era una de sus promesas si triunfaba en las elecciones.
Ocho años más tarde, luego de que en el 2018 logrará triunfar en las elecciones presidenciales (2020), su visión política dio un giro de 180 grados y manifestó: “aunque me critiquen de que quiero militarizar al país, voy a seguir insistiendo porque considero que nos deben de ayudar las fuerzas armadas en las tareas de seguridad pública”, apuntó el nuevo inquilino del Palacio Nacional.
En este año de las campañas electorales adelantadas (2022), el presidente Andrés Manuel López Obrador, optó por ‘brincarse las trancas’ del Congreso de la Unión y decidió lanzar un decreto presidencial para incorporar la Guardia Nacional al Ejército Mexicano; adelantó que en el próximo desfile del 16 de Septiembre, las actividades se orientarán a la seguridad pública.
Por otro lado, Margarita Ríos Farjat, Ministra de la Suprema Corte de Justicia, declaró públicamente que la ley es clara al respecto y que el decreto tendría que ser avalado por la mayoría de los legisladores Congreso de la Unión.
Los analistas políticos opinan que podría suceder nuevamente lo que pasó con la reforma eléctrica que no fue aprobada por la mayoría de Diputados, sin embargo, parece ser que el Presidente no va a dejar piedra sin mover para hacer valer su voluntad suprema.
Ya vimos la fuerza presidencial contra los amparos recientes de algunas organizaciones ambientalistas, que pidieron protección de la justicia contra la construcción de una parte por donde pasará el tren maya; al principio los Jueces le concedieron la protección de la justicia federal.
Semanas después se retractaron e invalidaron los amparos que ellos mismos (los jueces federales) habían concedido a los quejosos. (poniendo en claro que, donde manda capitán no manda marinero).
Por otro lado, los que no están en campaña política siguen recibiendo las protestas de un gran número de ciudadanos inconformes; la gente argumenta estar hartos de la inseguridad, sobre todo, en las entidades del centro y norte del país como sucedió anteayer en Irapuato Guanajuato y otros municipios de Jalisco, en donde los carteles, a punta de balazos no dejan de disputarse los territorios.
Los precios de productos y servicios siguen a la alta, aunque en el caso de las gasolinas el Gobierno Federal se jacta de que los precios se mantienen, perdiendo de vista a los hambreadores gasolineros que aumentan cada día dos o tres centavos por litro de los energéticos; a pesar de que reciben un jugoso subsidio gubernamental, dinero que se genera como parte de los impuestos ciudadanos.
Los empresarios de la industria farmacéutica también aprovechan el “río revuelto” para llevar agua a su molino, subiendo cada corto tiempo el precio de los medicamentos, argumentando que en algunos hospitales públicos no se los surten por el desabasto de medicinas.
La falta de fuentes de trabajo y el aumento de los migrantes en zonas como la de Tapachula, han generando el caos social en este municipio donde la necesidad los obliga a sobrevivir con sus familias, muchos optan por delinquir o prostituirse.

 

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Andrés Manuel López Obrador

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Oscar D. Ballinas Lezama

Gran controversia nacional ha provocado la noticia que el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer recientemente desde el púlpito la mañanera, afirmando que integrará la Guardia Nacional a las filas y bajo el mando del Ejército Mexicano.
Más allá de lo que argumentan los expertos en las leyes mexicanas, principalmente las establecidas en la Constitución de la República, se ha creado una confusión por ‘la palabra empeñada’ del Ejecutivo Federal en campaña electoral; cuando, antes de sentarse en la ‘silla del ‘Águila’, juró y perjuró que no estaba de acuerdo con la militarización de la nación azteca.
“No podemos aceptar un gobierno militarista, el ejército no debe ser utilizado para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles; que regresen los soldados a los cuarteles”. Era el año del 2010 y entonces el ‘Mesías de Macuspana’ se encargaba de subirle y bajarle las estrellas al pueblo bueno y sabio de México.
Dos años después (2012), en su campaña rumbo a la Presidencia de la república ratificó su discurso y dijo: “hay que profesionalizar a la policía, porque tenemos que ir sacando al ejército de las calles; creo que nos va a llevar seis meses”, era una de sus promesas si triunfaba en las elecciones.
Ocho años más tarde, luego de que en el 2018 logrará triunfar en las elecciones presidenciales (2020), su visión política dio un giro de 180 grados y manifestó: “aunque me critiquen de que quiero militarizar al país, voy a seguir insistiendo porque considero que nos deben de ayudar las fuerzas armadas en las tareas de seguridad pública”, apuntó el nuevo inquilino del Palacio Nacional.
En este año de las campañas electorales adelantadas (2022), el presidente Andrés Manuel López Obrador, optó por ‘brincarse las trancas’ del Congreso de la Unión y decidió lanzar un decreto presidencial para incorporar la Guardia Nacional al Ejército Mexicano; adelantó que en el próximo desfile del 16 de Septiembre, las actividades se orientarán a la seguridad pública.
Por otro lado, Margarita Ríos Farjat, Ministra de la Suprema Corte de Justicia, declaró públicamente que la ley es clara al respecto y que el decreto tendría que ser avalado por la mayoría de los legisladores Congreso de la Unión.
Los analistas políticos opinan que podría suceder nuevamente lo que pasó con la reforma eléctrica que no fue aprobada por la mayoría de Diputados, sin embargo, parece ser que el Presidente no va a dejar piedra sin mover para hacer valer su voluntad suprema.
Ya vimos la fuerza presidencial contra los amparos recientes de algunas organizaciones ambientalistas, que pidieron protección de la justicia contra la construcción de una parte por donde pasará el tren maya; al principio los Jueces le concedieron la protección de la justicia federal.
Semanas después se retractaron e invalidaron los amparos que ellos mismos (los jueces federales) habían concedido a los quejosos. (poniendo en claro que, donde manda capitán no manda marinero).
Por otro lado, los que no están en campaña política siguen recibiendo las protestas de un gran número de ciudadanos inconformes; la gente argumenta estar hartos de la inseguridad, sobre todo, en las entidades del centro y norte del país como sucedió anteayer en Irapuato Guanajuato y otros municipios de Jalisco, en donde los carteles, a punta de balazos no dejan de disputarse los territorios.
Los precios de productos y servicios siguen a la alta, aunque en el caso de las gasolinas el Gobierno Federal se jacta de que los precios se mantienen, perdiendo de vista a los hambreadores gasolineros que aumentan cada día dos o tres centavos por litro de los energéticos; a pesar de que reciben un jugoso subsidio gubernamental, dinero que se genera como parte de los impuestos ciudadanos.
Los empresarios de la industria farmacéutica también aprovechan el “río revuelto” para llevar agua a su molino, subiendo cada corto tiempo el precio de los medicamentos, argumentando que en algunos hospitales públicos no se los surten por el desabasto de medicinas.
La falta de fuentes de trabajo y el aumento de los migrantes en zonas como la de Tapachula, han generando el caos social en este municipio donde la necesidad los obliga a sobrevivir con sus familias, muchos optan por delinquir o prostituirse.

 

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Más allá de lo que argumentan los expertos en las leyes mexicanas, principalmente las establecidas en la Constitución de la República, se ha creado una confusión por ‘la palabra empeñada’ del Ejecutivo Federal en campaña electoral; cuando, antes de sentarse en la ‘silla del ‘Águila’, juró y perjuró que no estaba de acuerdo con la militarización de la nación azteca.
“No podemos aceptar un gobierno militarista, el ejército no debe ser utilizado para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles; que regresen los soldados a los cuarteles”. Era el año del 2010 y entonces el ‘Mesías de Macuspana’ se encargaba de subirle y bajarle las estrellas al pueblo bueno y sabio de México.
Dos años después (2012), en su campaña rumbo a la Presidencia de la república ratificó su discurso y dijo: “hay que profesionalizar a la policía, porque tenemos que ir sacando al ejército de las calles; creo que nos va a llevar seis meses”, era una de sus promesas si triunfaba en las elecciones.
Ocho años más tarde, luego de que en el 2018 logrará triunfar en las elecciones presidenciales (2020), su visión política dio un giro de 180 grados y manifestó: “aunque me critiquen de que quiero militarizar al país, voy a seguir insistiendo porque considero que nos deben de ayudar las fuerzas armadas en las tareas de seguridad pública”, apuntó el nuevo inquilino del Palacio Nacional.
En este año de las campañas electorales adelantadas (2022), el presidente Andrés Manuel López Obrador, optó por ‘brincarse las trancas’ del Congreso de la Unión y decidió lanzar un decreto presidencial para incorporar la Guardia Nacional al Ejército Mexicano; adelantó que en el próximo desfile del 16 de Septiembre, las actividades se orientarán a la seguridad pública.
Por otro lado, Margarita Ríos Farjat, Ministra de la Suprema Corte de Justicia, declaró públicamente que la ley es clara al respecto y que el decreto tendría que ser avalado por la mayoría de los legisladores Congreso de la Unión.
Los analistas políticos opinan que podría suceder nuevamente lo que pasó con la reforma eléctrica que no fue aprobada por la mayoría de Diputados, sin embargo, parece ser que el Presidente no va a dejar piedra sin mover para hacer valer su voluntad suprema.
Ya vimos la fuerza presidencial contra los amparos recientes de algunas organizaciones ambientalistas, que pidieron protección de la justicia contra la construcción de una parte por donde pasará el tren maya; al principio los Jueces le concedieron la protección de la justicia federal.
Semanas después se retractaron e invalidaron los amparos que ellos mismos (los jueces federales) habían concedido a los quejosos. (poniendo en claro que, donde manda capitán no manda marinero).
Por otro lado, los que no están en campaña política siguen recibiendo las protestas de un gran número de ciudadanos inconformes; la gente argumenta estar hartos de la inseguridad, sobre todo, en las entidades del centro y norte del país como sucedió anteayer en Irapuato Guanajuato y otros municipios de Jalisco, en donde los carteles, a punta de balazos no dejan de disputarse los territorios.
Los precios de productos y servicios siguen a la alta, aunque en el caso de las gasolinas el Gobierno Federal se jacta de que los precios se mantienen, perdiendo de vista a los hambreadores gasolineros que aumentan cada día dos o tres centavos por litro de los energéticos; a pesar de que reciben un jugoso subsidio gubernamental, dinero que se genera como parte de los impuestos ciudadanos.
Los empresarios de la industria farmacéutica también aprovechan el “río revuelto” para llevar agua a su molino, subiendo cada corto tiempo el precio de los medicamentos, argumentando que en algunos hospitales públicos no se los surten por el desabasto de medicinas.
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