Chapuzón en Cuyuntipuch
Leopoldo Constantino García
Recuerdo que en una ocasión al acompañar a mi madre a una misa en Catedral, acá en Tapachula, al terminar el servicio religioso en la banqueta de la iglesia nos saludaron Óscar Pérez Moisés y su esposa Elsa Aparicio, quien se despidió de nosotros con un “?adiós tía, adiós primo”, ua que Elsa Aparicio tiene parentesco con mi familia por parte de mi abuela paterna, la mamá de los Constantino Pérez, Amparo Pérez Aparicio.
La familia Aparicio es de las más antiguas de Tapachula, eran los dueños originarios de la finca Cuyuntipuchi, ubicada en Tuxtla Chico, dicha finca tiene un río del cual conozco por añejas fotos familiares de mi propiedad.
Dentro de la propiedad al fondo se localizaba un enorme patio con árboles de la región, casi siempre un frondoso árbol de mango
Esa icónica esquina de la añeja casa a lo largo de su existencia ha servido para múltiples usos: desde la nostálgica casona de la familia en el siglo XIX, a ser sede del Consulado de Nicaragua en el siglo pasado, un expendio de pan, e incluso las oficinas de reconocida marimba de la Ciudad.
Con los años el inmueble fue presa del abandono, y paulatinamente perdiendo su añejo esplendor.
En la primera década de éste siglo se construye en esa manzana el Parque Bicentenario, y la totalidad de las viviendas de la misma es destruida, con excepción de la Catedral. Curiosamente en la esquina donde se ubicaba la Casa Aparicio se decide conservar su fachada, como un guiño a su señorial pasado.
*Cronista de la ciudad de Tapachula, es Contador Público y Maestro en Administración, imparte cátedra en Universidades de dicha ciudad y escribe artículos relacionados con Administración y temas afines para plataformas digitales.






