José Carlos Ruiz es un rostro imprescindible del cine, el teatro y la televisión. Su historia no es la de un niño prodigio que soñó con los reflectores desde la cuna, sino la de un joven que, por casualidad, encontró en la actuación su destino. Nació en Jerez, Zacatecas, pero su verdadero hogar siempre fue la Ciudad de México. Estaba lejos del futuro en los escenarios, hasta que, al seguir a una joven hasta un aula de teatro, se encontró de pronto con un mundo al que entró… y del que no ha salido en más de seis décadas.
Hoy, a sus 88 años, con una memoria prodigiosa y ese paso sereno que solo da el tiempo, se permite redescubrir el mundo con otros ojos. Su rutina ya no gira en torno a los sets de filmación, sino a la poesía, la música y la observación de lo cotidiano.
“Las flores, los pájaros, la lluvia, el frío, el calor… cosas que antes no veía por andar tan ocupado. Y ahora me hacen feliz”, comparte en entrevista con EL UNIVERSAL, dejando claro que, más allá de la actuación, su papel más profundo ha sido el de seguir aprendiendo de la vida.
-¿Tenía planes de ser actor?
–No, me dejaba llevar por la vida. Tocaba la guitarra, cantaba con mi padre, que lo hacía para el gasto familiar nada más. Yo no tenía ninguna pretensión, pero sí soñaba: “cuando yo sea grande, quiero ser artista”. Trabajé en una tienda, en un molino de café, en la compañía de luz… Simplemente vivía el día a día sin pensar en una carrera artística.
-¿Qué le hizo seguir por ese gran camino?
–Vi a una muchacha hermosa actuar (risas). “Me quedé embobado y la seguí hasta donde entró… era un salón de clases de teatro. Me senté al fondo. A la tercera clase, el maestro me pidió pasar. Entonces, recité un poema que había escrito para mi abuela y terminé llorando. Me aplaudieron, no entendía por qué. Ahí supe que no me iría”. SUN
No Pensaba ser Actor Solo Soñaba con ser Como Otros: José Carlos Ruiz
RELATED ARTICLES