Michael J. Fox estaba en los cuernos de la luna, siendo uno de los actores más cotizados tras la trilogía de «Volver al futuro», cuando un temblor en su dedo meñique, mientras filmaba «Dr.Hollywood», lo alertó. Tenía 29 años y la Meca del Cine lo amaba. Los productores se peleaban por el chico que era oro molido para el portador, porque no sólo podía hacer cintas de ciencia ficción, sino también dramas como «Pecados de guerra», bajo la dirección de Oliver Stone e historias desechables como «Travesuras de un lobo adolescente», pero que se traducían en venta de boletos.
Fox fue al médico pensando que sería algo leve. Quizá estrés y nada más. Pero el diagnóstico fue demoledor en ese momento: Parkinson, en inicio temprano. Poco se sabía de la enfermedad neourodegenerativa. Hasta ese instante sólo el excampeón mundial de boxeo, Muhammad Ali, había hecho pública su condición y los medios de comunicación publicaban fotos y videos del deportista sin poder controlar de todo su cuerpo, aunque aún se lo veía vigoroso.
Fox prefirió ocultarlo. Así hiló películas como «Mi querido presidente», «Marcianos al ataque» y la serie «Spin city», por cuyo papel de alcalde fue nominado al Emmy. Además tenía dos hijas recién nacidas y quiso protegerlas del escrutinio. Pero cuando se encontraba en la tercera temporada justo de «Spin city», se dio cuenta que ya no podía ocultarlo y lo lanzó mediáticamente.
Años después, en el documental «Still», el actor reveló cómo se sintió al recibir el diagnóstico médico. SUN
Michael J. Fox Encara el Parkinson
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