Cuando llegó la pequeña Rafaella a su vida, Raquel Bigorra ya había cumplido varios sueños y había hecho una carrera de 30 años en la televisión, gracias a lo cual disfruta más tiempo a su hija.
“Al convertirme en madre, a los 40, ya había viajado y hecho muchas cosas, y eso me permitió ahora ser una mamá que no se desespera por cualquier cosa. Ya no me llaman la atención otras cosas tanto como mi niña, que ya lleva actuando en dos novelas de Televisa”.
Si bien se define como una madre «consentidora» y relajada, Bigorra reconoce que busca mantenerse cerca del crecimiento personal y ahora profesional de su hija. “Soy una mamá pollo, me gusta que mi hija esté con nosotros en todos lados. El mayor tiempo que pueda tenerla conmigo, ahí estoy. Me esperé tanto para tenerla en una etapa de mi vida donde ya había cumplido otros sueños y me había realizado profesionalmente”, comenta.
La conductora considera que la maternidad también transformó la relación que mantiene con su trabajo, permitiéndole encontrar un equilibrio entre los escenarios y la vida cotidiana. “El foro de televisión me amarraba mucho. Mi vida cambió cuando ya era mamá y regresé a cantar, porque eso me permite trabajar de noche o los fines de semana. Soy mamá todoterreno, pero también me encanta esta parte de estar en casa, limpiar, lavar, sin olvidarme de esa parte de esposa y de mujer que también es importante”. SUN
Raquel Bigorra: Soy una Mamá que no se Desespera
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