Más de 300 Migrantes Detenidos por los Federales en la Segunda Caravana

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Un grupo de más de 300 hondureños de la segunda caravana migrante, que ingresó a territorio mexicano y pretendían llegar a Tapachula para seguir su rumbo hacia el norte del país, fueron detenidos por la Policía Federal y agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).
Un grupo de más de 300 hondureños de la segunda caravana migrante, que ingresó a territorio mexicano y pretendían llegar a Tapachula para seguir su rumbo hacia el norte del país, fueron detenidos por la Policía Federal y agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

* SE REFUERZA EL PASO FRONTERIZO EN EL PUENTE “RODOLFO ROBLES”. INTENTARON INGRESAR POR LA FUERZA PERO FUERON CONTENIDOS POR EL GRUPO ANTIMOTINES.

Tapachula, Chiapas; 26 de Octubre.- Elementos de la Policial Federal y del Instituto Nacional de Migración (INM) lograron detener en la mañana de este viernes, a la segunda oleada de hondureños que pretendía llegar marchando del municipio de Suchiate al de Tapachula.
Los extranjeros habían logrado burlar la vigilancia del Ejército y la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala, que también han montado operativos en su territorio para tratar de impedirles el paso.

Esta nueva oleada pretendía seguir los pasos de sus connacionales que partieron el pasado 13 de Octubre desde Honduras y que, a 14 días de eso, están a punto de abandonar a Chiapas, rumbo al centro de México.
Tal y como lo había dado a conocer oportunamente este rotativo, unos cuatro mil hondureños habían partido al inicio de esta semana de su natal, San Pedro Sula, en busca de mejores condiciones de vida en territorio azteca o, de ser posible, en los Estados Unidos.
Sin embargo, no les fue muy bien luego de que las fuerzas militares y policíacas chapinas fueron montando retenes, en donde les exigían, una y otra vez, que desistieran en su deseo de cruzar ilegalmente los alrededor de 250 kilómetros que tiene de ancho ese país.
Ante esa iniciativa del Gobierno Federal guatemalteco, la caravana se dividió en dos partes. La primera busca llegar a la zona boscosa del Departamento del Petén, para ingresar a México por la Sierra o en la Selva.
La segunda optó por tomar la ruta natural de migración, en el litoral del Pacífico, diseminarse en pequeños grupos para no poder ser detectados fácilmente y buscar alguna oportunidad para cruzar el río Suchiate, que divide a México con Guatemala.
Esto porque el cruce oficial, el Puente Internacional Rodolfo Robles (Suchiate 1), permanece cerrado desde el pasado sábado, cuando la primera caravana irrumpió violentamente al país, se enfrentaron a golpes con los policías y ocasionaron daños a las instalaciones migratorias y aduaneras de ese lugar.
En esta ocasión, los primeros que arribaron a la comunidad fronteriza de Tecún Umán permanecieron separados en grupos pequeños y, camuflados con la población local, cruzaron en balsas durante el jueves.
Se calcula que entre 400 y 500 lograron ese cometido y que esperarían a que llegaría el grueso de sus compañeros para seguir su paso por la Costa de Chiapas.
Sin embargo, el fortalecimiento de la seguridad por parte de las autoridades mexicanas, incluso con lanchas que recorren el afluente, impidió que siguieran atravesando el caudal del río.
Así, los hondureños se concentraron en el Parque Central donde pernotaron el jueves y quedaron esperando la llegada de sus paisanos, pero ya no se dio.
Ante ese panorama, en la mañana de este viernes decidieron partir de Suchiate con rumbo a Tapachula. Para ello ya habían recibido la notificación que no se les permitiría avanzar.
Con una bandera hondureña al frente, los migrantes salieron de esa comunidad alrededor de las 08:30 horas; pero apenas habían salido de Suchiate les fue notificada la segunda advertencia, a la que tampoco hicieron caso y los hombres, mujeres y niños siguieron su rumbo.
Sin embargo, las autoridades montaron un retén con personal antimotines entre los municipios de Metapa de Domínguez y Frontera Hidalgo, en donde, por última ocasión, les pidieron retornar o entregarse voluntariamente para sus trámites migratorios.
En lugar de ello, de acuerdo a algunos testigos, los extranjeros quisieron pasar el retén por la fuerza y por ello empezaron los empujones, hasta que fueron detenidos.
Se cree que se detuvieron a poco más de 300 personas, mientras que muchos más huyeron del lugar entre matorrales y, por lo tanto, esa marcha se desactivó.
Se espera que en las próximas horas sean las autoridades federales mexicanas las que den a conocer la versión oficial de los hechos.
Mientras eso ocurría, la primera caravana de hondureños, que en los últimos días ha recorrido la Costa de Chapas, caminó desde la madrugada de este viernes y durante todo el día, unos cien kilómetros entre los municipios de Pijijiapan y Arriaga.
Se calcula que solamente unas tres mil personas arribaron a ese municipio, que colinda con el Estado de Oaxaca, después de que el domingo habían salido unos ocho mil de Suchiate.
Incluso, al último punto, que fue el municipio de Pijijiapan, se había contabilizado el arribo de unas cinco mil personas.
Los que llegaron a Arriaga adelantaron que esperarán que, entre el sábado y el domingo, salga de ese lugar el ferrocarril carguero hacia Veracruz, para abordarlo.
No se sabe, hasta el momento, que pasará con aquellas personas que no pueden correr para subirse al tren, como madres de familia, menores de edad y adultos mayores.
Por otro lado, la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos en territorio mexicano que también desde el lunes llegaron al país, prosiguieron con su agenda y se internaron en municipios de la Sierra de Chiapas.
Con fotografías en mano buscan a sus familiares, con quienes perdieron comunicación, en ranchos, cárceles, fincas, plazas públicas, antros de vicio y otros lugares.
Según el permiso que pidieron ante el Instituto Nacional de Migración, las 29 mujeres y un coordinador que participan en esas acciones, retornarán a Guatemala el 8 de noviembre, luego de recorrer ocho Estados de la República Mexicana. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello