Asaltan a Pasajeros del Tapachultecobus Delincuencia se Desborda en Tapachula

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Asaltan a Pasajeros del Tapachultecobus Delincuencia se Desborda en Tapachula
Asaltan a Pasajeros del Tapachultecobus Delincuencia se Desborda en Tapachula

* CUATRO SUJETOS ARMADOS, PRESUNTAMENTE CENTROAMERICANOS, ATRACARON UN AUTOBUS DEL TAPACHULTECO EN EL FRACCIONAMIENTO LAURELES.
* LOS HAMPONES AMAGARON CON SUS ARMAS A NIÑOS Y ANCIANOS, DESPOJÁNDOLOS DE TODO LO DE VALOR QUE TRAÍAN CONSIGO.
LA EMPRESA INTERPUSO SU DENUNCIA PENAL.
Tapachula, Chiapas; 9 de Marzo.- Un grupo de cuatro delincuentes con armas de fuego y punzocortantes, asaltaron en las últimas horas a los pasajeros y al chofer de un autobús del sistema de transporte urbano, conocidos popularmente como “Tapachultecobus”.
De acuerdo a dos de las víctimas, habían ido por sus hijos de entre 12 y 14 años de edad a una secundaria en el turno vespertino, y abordaron la unidad con rumbo al fraccionamiento “Los Laureles”.
Sin embargo, los maleantes subieron al camión en las inmediaciones del Panteón Jardín, y metros adelante sacaron de entre sus ropas las armas y amagaron al chofer y a los pasajeros.
Les dijeron que se trataba de un asalto y que deberían de entregar sus pertenencias de valor, incluyendo sus teléfonos celulares.
Como algunos de ellos trataron de oponerse, aseguran que los delincuentes optaron por encañonar en la cabeza a los niños y ancianos que viajaban como pasajeros en esos momentos, que para entonces eran como las 20 horas.
Dijo que, con toda frialdad, los asaltantes vaciaron hasta las mochilas de los estudiantes y revisaron las cosas que se pudieran llevar. Una vez logrado su cometido, se bajaron y huyeron caminando con rumbo desconocido.
Tras el percance, los niños, ancianos y mujeres se pusieron a llorar del terror que eso les ocasionó, así como por la impotencia de poder hacer algo.
Al quedar sin comunicación, tardaron en alertar a las autoridades sobre lo ocurrido, Además, se llevaron la mayoría de las identificaciones de las víctimas y los amenazaron que, si los denunciaban, los buscarían para asesinarlos.
Indicaron que, coincidentemente, los cuatros delincuentes estaban tatuados y que hablaban con acento centroamericano.
Ante ello, regresaron a la institución educativa -ubicada también en ese fraccionamiento- y les pidieron a los maestros que advirtieran a la población estudiantil a extremar las precauciones.
Mientras que, grupo del transporte organizado sostendría una reunión para determinar las acciones a seguir, luego de que se teme que la delincuencia juvenil organizada empiece a utilizar como centro de operaciones a la frontera sur del país, como lo hace en Centroamérica.
Tan solo en Guatemala, por ejemplo, entre el 2010 y el 2017, organismos oficiales confirmaron que en los asaltos al transporte murieron más de 2 mil personas, incluyendo conductores de autobuses y taxis, sus ayudantes, pasajeros y concesionados. El año pasado fueron unos 200 más.
En un informe sobre ello, el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) dio a conocer que los países del norte de Centroamérica: Guatemala, El Salvador y Honduras, sufren el flagelo de esos delitos.
En Honduras le llaman “impuesto de guerra” y en El Salvador “renta”. Las organizaciones criminales y grupos de pandillas realizan esta actividad delictiva para obtener dinero y financiar sus actividades ilegales. Este delito desestabiliza por completo la vida de los ciudadanos, quienes viven bajo amenaza de perder sus vidas en caso de no ceder a la extorsión, y -además- una parte de sus escasos ingresos económicos deben entregarlo a los grupos criminales.
La extorsión impacta negativamente en la garantía de los derechos humanos, es una de las causas de las migraciones forzadas, desalienta la inversión económica y el comercio. Solo en Honduras, “… en un solo año cerraron unos 18 mil negocios por las presiones de los pandilleros y consecuentemente se perdieron al menos unos 72 mil empleos”.
Según una encuesta realizada por la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa “… de 2 mil 920 propietarios, un 13 por ciento indicó que el principal obstáculo para invertir en el país es la extorsión”.
La Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) de Honduras informó que el país donde más se paga extorsión es en El Salvador, seguido por Honduras y Guatemala.
Según esos datos, en El Salvador se pagan más de 390 millones de Dólares anuales. En Honduras alrededor de 200 millones y en Guatemala un promedio de 61 millones.
En el historial delictivo de esas naciones, la delincuencia organizada empezó precisamente con el asalto al transporte público, en cualquiera de sus modalidades.
Una vez que tuvieron los primeros recursos económicos y teléfonos para comunicarse, rentaron domicilios desde donde dirigieron sus amenazas a concesionados, sitios y organizaciones, para así subir del asalto a las extorsiones.
Una vez que fincaron sus operaciones, ampliaron sus ataques. En la lista de sus víctimas incluyeron, además de los transportistas, a comerciantes, empresarios, prestadores de servicios, maestros, funcionarios y profesionistas.
Se teme que, por los operativos que pusieron en marcha de manera conjunta esos tres países en contra del pandillerismo y la delincuencia en general, muchos de esos malhechores hayan utilizado los flujos de las caravanas de migrantes para huir de las autoridades de esas naciones y trasladarse a la frontera sur de Chiapas, donde estarían buscando el reagruparse para realizar sus actividades ilícitas.
Se espera que, antes de que suceda todo eso en Chiapas o que la sociedad tome a la ley por sus propias manos, como ya ha sucedido en otras ocasiones, se ponga en marcha un operativo interinstitucional en el que se deporte a todo aquel que no tenga como comprobar su legal estancia en el país y que, al mismo tiempo, les sean investigados su antecedentes, como una medida de emergencia para salvaguardar la integridad física y material de la sociedad.
Así como también deben subirles las camisetas para ver si traen tatuajes alusivos a las maras. EL ORBE/Ildefonso Ochoa Argüello