Pobladores Bloquean Carretera a Puerto Chiapas

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Pobladores Bloquean Carretera a Puerto Chiapas

* Se Oponen a Construcción de una Gasolinera. Siete Detenidos.

Tapachula, Chiapas; 26 de Julio.- Cientos de madres de familia y pobladores de Puerto Madero bloquearon este viernes la carretera que los une con la cabecera municipal, para protestar por la construcción de una gasolinera junto a una escuela primaria, pero todo terminó en un bochornoso desalojo policíaco.
Desde hace seis meses, los afligidos padres y docentes habían participado en infinidad de manifestaciones en reproche a esa obra, a la que califican será una bomba de tiempo en donde las víctimas serían principalmente niños, maestros y vecinos del lugar.
La escuela es la primaria del Estado «Profesora Cleofas Martínez Vargas», ubicada en la Central Sur y la 2ª Poniente, con clave 07EPR0369S, en esa comunidad porteña.
En Febrero, los directivos de la esa institución y el Comité de Padres de Familia hicieron llegar un documento a las autoridades municipales para exigir la cancelación del proyecto; sin embargo, la administración que aún encabeza el alcalde Oscar Gurría Penagos, se lavó las manos culpando a su antecesor.
Además, los funcionarios locales, los Regidores o el resto de los integrantes del Cabildo no tuvieron la delicadeza de atenderlos e ir a verificar lo que estaba ocurriendo y, por obvias razones, esa omisión del Ayuntamiento provocó que el problema fuera creciendo hasta ahora, cuando la policía arremetió contra ellos.
Los pobladores argumentan que, en ese lugar donde se construye la gasolinera, se liberarán gases tóxicos a todas horas, lo cual inhalarán los niños y las personas que estén cerca.
Así también, el peligro de incendios, explosiones o algún incidente grave, como ya han ocurrido en otras terminales de abastecimiento de combustibles en el país, algunos con fatales consecuencias.
A lo largo de este medio año, los padres de familia, maestros y pobladores ya habían hecho manifestaciones pacíficas en Puerto Madero, suplicando al Gobierno que fueran escuchados sus reclamos, ya que el Ayuntamiento no lo quiso hacer.
Incluso, en las recientes giras que hizo por Tapachula el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para atender los asuntos de los migrantes, aseguran que trataron de acercarse a él para informarle lo que está ocurriendo, pero no tuvieron suerte.
En estos seis meses no hubo tampoco la capacidad de los responsables de la política interna en la región para establecer mesas de diálogo y proponer soluciones.
Apenas la semana pasada, el director de esa escuela, Freddy Vázquez Cortés, dirigió un documento al Ayuntamiento, en el que se hace referencia que las autoridades locales les dijeron a los padres de familia que el permiso del uso de suelo no lo expidieron ellos, sino la administración municipal pasada.
Ante ello, solicitó que el Gobierno Municipal les remitiera una copia del documento para certificar lo dicho por la secretaria de Desarrollo Urbano y Ecología, Yolanda Correa González, en el oficio 0921/19.
En lugar de que la Secretaria o cualquier otro funcionario del Gobierno Municipal entregara el documento requerido, conforme a derecho, les mandaron la policía.
En la desesperación porque la obra avanza y no hay algún servidor público que los quiera atender, este viernes las madres de familia habían tomado la decisión de dejar sus actividades en el hogar y llevar sus inconformidades a la opinión pública.
Por eso se instalaron en un bloqueo carretero a la altura de la comunidad “Cuatro Milpas”, en la carretera que conduce al poblado de Puerto Madero.
Poco después llegaron unas personas que dijeron ser funcionarios de Gobierno y les ordenaron que desalojaran la vía de comunicación para que fueran atendidos. Los manifestantes enumeraron la infinidad de veces que fueron a tocar las puertas para que fueran escuchados y los rechazaron.
Esta vez pedían que llegara hasta ese lugar el alcalde Gurría, presentara los permisos que supuestamente extendió su antecesor y, en el ámbito de sus responsabilidades, frenara la obra. La verdad es que no llegó y tampoco alguna autoridad que diera solución a la problemática.
Por el contrario, arribaron decenas de policías municipales, grupos antimotines, federales, comandos y hasta elementos del Ejército Mexicano.
Hubo el desalojo violento. A algunos padres de familia los uniformados los agarraron del cuello y entre varios los sometieron para subirlos a las patrullas y se los llevaron detenidos. Eso mismo hicieron con ancianos y mujeres que tuvieron la osadía de levantar la voz al Gobierno Municipal para defender la vida de sus niños.
Fueron tratados como viles delincuentes. Los subieron a las patrullas, los rodearon entre varios elementos y se los llevaron detenidos.
Con ello quedó sepultada la libertad de expresión y manifestación que ampara la Constitución Mexicana, así como el derecho que tiene la sociedad para protestar por una obra pública, tal y como ha habido muchos casos en Tapachula, incluso familiares de funcionarios que han impedido les modernicen sus calles.
Al mediodía concluyó el desalojo, en donde las autoridades utilizaron la “Ley del garrote” como muestra de su incapacidad para atender sus propios compromisos de campaña o los problemas de sus gobernados.
Los guardianes del orden fueron utilizados, una vez más, para arremeter en contra del pueblo y tratar de silenciar sus reclamos, en lugar de hacer frente a la delincuencia común y organizada, que rápidamente se ha ido apoderando de Tapachula.
Después de esas acciones, los pobladores de Puerto Madero reportaron a varias personas desaparecidas, entre ellas a José Zárate, Víctor Castillo, Filemón Pérez, Yadira Gómez, Claudia Álvarez, Yanet Toledo, Fabiola Rivera, entre otros.
Curiosamente, grupos de jóvenes acudieron este viernes a Puerto Madero y se dispersaron en brigadas de conformación de estructuras de uno de los partidos en el poder, en miras de las elecciones locales y federales intermedias, que están a menos de dos años que se vuelvan a celebrar
Se comentó que algunas de las familias visitadas creyeron que habían llegado para afiliarlos a algunos de los tantos programas de becas o apoyos a clases vulnerables que habían hasta el año pasado, o para que opinaran sobre las obras a realizar, pero solo fue para pedirles su credencial de elector y su apoyo. EL ORBE/Ildefonso Ochoa Argüello