Denuncian Otro Caso de Abuso Policiaco en Tapachula

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Denuncian Otro Caso de Abuso Policiaco en Tapachula

* Un Obrero Asegura ser Víctima de Tortura.

El afectado presentó su denuncia ante la Comisión Internacional de los Derechos Humanos (CIDH)

Tapachula, Chiapas; 4 de Octubre.- Bernabé Castillo Martínez, vecino de la colonia “Antorcha Vivah”, acudió a la Comisión Internacional de los Derechos Humanos a interponer una denuncia por la brutalidad policíaca de la que, asegura, fue sometido en la ciudad.
Este es el segundo caso denunciado en 24 horas, luego de que en la víspera el pastor africano Daniel, relató que fue agredido a golpes por policías municipales hasta que cayó desfallecido, asaltado, secuestrado, encarcelado y torturado, para después dejarlo libre.
Castillo Martínez señala que iba viajando como pasajero en una unidad del servicio público colectivo, luego de que había salido de su trabajo en la colonia “5 de Febrero”.
Según lo que relató en las oficinas de ese organismo, una patrulla de la Policía Estatal Preventiva detuvo la unidad y le dijeron que se bajara.
Asegura que no se resistió y lo subieron al vehículo policíaco para después llevarlo a la comandancia de esa corporación.
“Ahí me empezaron a golpear, me vendaron, amarraron. La verdad, me golpearon muy feo, me encontraron solamente 50 pesos que llevaba para mi pasaje”, relató.
Luego lo llevaron a la Fiscalía de Distrito, en el bulevar Akishino, “donde me amenazaron de que iban a meter detenida a mi esposa por drogas”.
Su calvario no terminó, al contrario, empeoró. Según la versión que quedó plasmada en su denuncia “me golpearon, me ahogaron, me echaron agua, me amarraron y me pusieron una bolsa y me pegaron tablazos en la espalda”.
Lo más grave es, indicó a los Visitadores, que le pusieron una pistola en la cabeza y le dijeron que iban a matarlo.
Así también, le dijeron que le pondrían droga en sus pertenencias para enviarlo al Cetro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados No. 3.
Sin embargo, al no encontrarle nada y tampoco alguna razón para seguirlo torturando, decidieron dejarlo libre, pero con la advertencia de que, si se quejaba, lo detendrían otra vez.
Ante el temor de que los uniformados cumplan sus amenazas contra él o su familia, decidió poner su denuncia ante Derechos Humanos y no ante las autoridades judiciales, porque ahí, supuestamente, se cometieron esos delitos. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello