Tapachula Chiapas 22 de abril de 2026.- La organización de los cafeticultores es un factor determinante para acceder a precios justos y enfrentar las presiones del mercado, sostuvo Jorge Aguilar Reyna, coordinador comercial del Centro Agroecológico San Francisco de Asís.
Durante un análisis del sector, el especialista subrayó que, aunque Chiapas se mantiene como líder nacional en producción de café incluido el orgánico, las organizaciones aún enfrentan retos administrativos que requieren mayor integración y transformación del grano desde la parcela.
Aguilar Reyna destacó que una de las principales fortalezas del estado es su capital social. A diferencia de entidades como Veracruz, donde predomina la comercialización del fruto en cereza, en Chiapas se ha consolidado el beneficio húmedo en origen, lo que permite a los productores obtener hasta 25% más ingresos al vender café en pergamino.
En este contexto, señaló que las unidades familiares de transformación representan una oportunidad para que los cafeticultores retengan mayor valor de su producción. No obstante, advirtió que el siguiente paso es dejar de ser proveedores de materia prima y avanzar hacia la agroindustria.
Como ejemplo, mencionó la operación en Chiapas de una planta de liofilización, tecnología presente solo en países líderes del sector como Brasil, Colombia y Perú.
Este proceso, a diferencia del café instantáneo convencional, utiliza congelación para preservar aroma, sabor y calidad, lo que abre oportunidades en mercados internacionales más exigentes.
Añadió que el impacto de una cafeticultura organizada también es ambiental. Con más de 120 mil hectáreas cultivadas y alrededor de 70 mil productores, el sistema de café bajo sombra contribuye a la conservación de la biodiversidad, así como de suelos, bosques y recursos hídricos.
Sin embargo, advirtió que la falta de coordinación entre productores, autoridades y sociedad podría propiciar la migración hacia modelos intensivos como el “café de sol”, que implica la eliminación de la cobertura forestal y pone en riesgo el equilibrio ecológico.
La cafeticultura seguirá siendo un factor de estabilidad social y económica en la región, siempre que se incorporen esquemas de valor agregado de manera gradual, concluyó. EL ORBE/Nelson Bautista





