*- Al no Tener Documentos ni Acceso a Empleos Ingresan al Comercio Informal
*- Parques y Terminales de Autobuses son Improvisados Como Refugios Irregulares
Tapachula Chiapas 12 de abril de 2026.- Lo que marcó el cierre de un proceso migratorio en Estados Unidos, se ha transformado en una crisis humanitaria para cientos de ciudadanos cubanos en el sur de México.
Sin documentación legal ni acceso a programas de apoyo, los afectados enfrentan condiciones de alta vulnerabilidad. Elmenio Machado Sánchez, uno de los deportados, describe un escenario marcado por la incertidumbre. No tenemos ayuda ni papeles. No pedimos limosna, queremos trabajar para sostenernos, señala.
La falta de regularización migratoria les impide acceder a empleos formales, obligándolos a sobrevivir en la informalidad. Muchos residen en albergues improvisados o viviendas en condiciones precarias, donde llegan a pagar hasta 2,000 pesos por persona, pese a la carencia de servicios básicos y mobiliario.
Ante la imposibilidad de integrarse al mercado laboral, los migrantes recurren a oficios aprendidos durante su estancia en Estados Unidos, como soldadura, carpintería y construcción. Sin embargo, deben ofrecer sus servicios de manera ambulante, recorriendo calles en busca de oportunidades esporádicas que les permitan subsistir.
La presión sobre los espacios públicos también se ha intensificado. Lugares como el Parque Bicentenario, el Parque Hidalgo y la terminal de autobuses de Tapachula se han convertido en refugios improvisados para quienes no pueden costear alojamiento.
Los migrantes denuncian que su traslado a México constituye una forma de desprotección, al ser enviados a un país donde carecen de redes de apoyo y desconocen el entorno.
Nos envían a un tercer país sin familia, sin recursos y sin conocer las condiciones. Quedamos totalmente desamparados, expresan.
Ante este panorama, la comunidad cubana hace un llamado urgente a las autoridades migratorias y a organismos internacionales para agilizar la entrega de visas humanitarias.
Sin estos documentos, advierten, el riesgo de detención persiste y la posibilidad de integrarse a la vida productiva continúa siendo inalcanzable, perpetuando un ciclo de exclusión en la frontera sur. EL ORBE/Nelson Bautista





