DIÓCESIS DE SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS

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DIÓCESIS DE TAPACHULA

Discernir las Campañas Electorales
+Felipe Arizmendi Esquivel
Monseñor

En mis recorridos pastorales por el territorio de la Diócesis, advierto, cada día con más intensidad, las distintas campañas que ya están haciendo los candidatos a la gubernatura de nuestro Estado. Como la ley prohíbe la propaganda explícita, ésta se disfraza de muchas maneras. De todos modos, aparecen nombres, rostros, “fundaciones”, o signos que identifiquen a los candidatos, para que el electorado los vaya conociendo e identificando. En menor escala, lo mismo pasa con quienes aspiran a ser Presidentes Municipales.
Cuando tengo oportunidad de platicar con algunos de ellos, siempre les pregunto qué les mueve para aspirar a ser Gobernadores. Casi todos me responden que es porque aman a Chiapas, que quieren hacer algo por su Estado y que consideran tener opciones válidas para resolver los variados problemas que existen. No ha faltado quien me diga que andar en la política es lo que sabe hacer en su vida. ¡Ojalá sea por servir, y no por la ambición del poder y del dinero!
Como obispo, soy muy respetuoso de estos movimientos pre-electorales, pero hay personas que me preguntan qué hacer. En días pasados, estuve en una de las Cañadas de Ocosingo y, al final de la celebración, los líderes de la comunidad explícitamente me pedían una orientación sobre este ambiente ya electoral, tanto a nivel estatal como nacional.
Mi respuesta es que, como Diócesis, no debemos hacer campaña a favor de nadie, pues la Iglesia no es de un partido, ni de una organización. Somos Pueblo de Dios, formado por personas de diferentes culturas, opciones políticas y condiciones sociales. Pero debemos discernir, distinguir y valorar tanto a las personas que se presentan como candidatos, como sus propuestas y sus posibilidades reales de llevar a cabo lo que ofrecen, para saber tomar buenas decisiones cuando sea el momento.
Todos ofrecen acabar con la pobreza y la corrupción, pero no vemos la forma cómo lo puedan lograr, pues vivimos en un sistema complejo que no permite a los países decidir su suerte por sí solos, y el dinero corrompe por todas partes. Son atractivas las propuestas de acabar con “el mal gobierno” y de cambiar la política actual, incluso con la formación de una nueva estructura constituyente, pero lo importante no son los discursos, sino los medios efectivos de lograr estos cambios, que por otra parte son necesarios.
Aprendamos a ser críticos y a no dejarnos sobornar por dádivas, sea por dinero en efectivo, sea por regalos que algunos hacen en sus campañas. Pareciera que el mejor candidato es quien regala más dinero y más cosas, y eso es falso y demagógico. Si alguien anda repartiendo dinero en poblaciones marginadas, con la intención de que lo apoyen, eso mismo lo descalifica como persona. No tiene moral política, sino intereses mezquinos. ¡No nos dejemos corromper por los corruptos! Escuchemos sus propuestas y analicemos si en verdad las pueden llevar a la práctica. Conozcamos la historia personal de los candidatos y veamos si su vida corresponde a su propaganda. Y pidamos a Dios que nos ilumine, para que tomemos buenas decisiones.