Polígrafo Político

494
Polígrafo Político
Polígrafo Político

 

¡Peña Manda, Meade Obedece!

“Me parece vomitivo el bajísimo nivel de los líderes políticos. Los que hablan del bien común están peleando por sillones, (…) me parece indecente. No nos merecemos estos políticos”
Joaquín Sabina

El dinosaurio siempre ha estado despierto. Dejó a un lado la tregua. Es un tricolor destapado, sin cortapisas. Con un proceso extraño, pero prefigurado. Echan campanas al aire, sueltan un gallo de estirpe (¿panista?), pero teñido en la sazón del priato. José Antonio Meade Kuribreña, don “Pepe Toño” fue la carta que anuncia una ecuación que a muchos no les para de cuadrar.
Meade es sacado del armario, era lo mejor que tenía en su utilería el tricolor. Era el hombre de los elogios, el señor de las amistades empresariales, el embajador de la bolsa extranjera. El catrín de la política paleolítica, la cara bufona de un instituto político que teje desde Los Pinos, la continuidad de una corriente peñista.
A “Pepe Toño” le atribuyen una infinidad de enaltecimientos. Lo etiquetan de “Modernizador”. Sí, eso es para el huésped de Los Pinos quién recurrió al dedazo, tal cual es la vieja escuela de un priismo que busca una continuidad política que siga beneficiando a las elites empresariales, pero que a la vez preña y maltrecha a la clase más baja de nuestra nación.
Peña jugó a los tapados, ilusionó y usó cuales chivos de cristalería a Videgaray, al aberrante reformador “Nuño”, y qué decir de su operador de la política interna, el amo y señor de los discursos rancios, Osorio Chong. Todos ellos, fueron del club de los sumados o quizás, de los resignados.
Así que en el catálogo del PRI, don Eruviel Ávila, Nuño, Narro y De la Madrid podrían ser gallos a la candidatura del gobierno capitalino, luego de que sus aspiraciones a Los Pinos fueran cortadas de tajo.
Don Meade Kuribreña desde su destape fue el hombre más vitoreado. Fue desde entonces el Trending Topic (TT), es la clara muestra de un sistema tecnocrático. Centralista. Vimos con el trascurrir de los días un candidato ¿apartidista? que emanaba como la oferta fuerte la huestes y hordas tricolores con toga y birrete.
El tamal se amarró bien. El hándicap debe prever el oxígeno. Para ello, se cuadró que la leche materna emane de la Secretaría de Hacienda, y ahí dejaron incrustado a un alero rapaz, hechura salinista.
En el plano operativo de campaña, se filtró a Nuño como el coordinador general, y el premio de consolación para dirigir las riendas del PRI nacional ya suena don Eruviel. Mientras tanto, la lógica enmarca que los “calderonistas” ya saben de qué lado va mascar la iguana. Entreguismo, puro.
Pese a toda esta rebatinga, el dedazo no a todos gustó. Tachan al Canciller mexicano de mandamás, de imponer su santa voluntad. Meade, es sin menoscabo alguno la imposición de Videgaray y con ello, la conspiración de la sonada huelga de los brazos caídos.
La visita de Enrique Peña a territorio verde, también debe ser producto de mucho análisis. Es indiscutible la amistad del gobernador Manuel Velasco, ahora son compadres. El que manda es Peña, el que obedece es Meade. Que a decir verdad, la candidatura lo sorprendió. Fue el elegido para el dedazo presidencial.
No caigamos en arrebatos ni especulaciones. Falta camino por recorrer y no hay nada para nadie. Peña y Velasco, más allá de intereses políticos, son amigos.
¿Quién dijo que tengo sed?