Polígrafo Político

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Darinel Zacarías

La Contraorden: la Razón Sobre la Imposición

«No faltan Iscariotes disidentes, marciales epigramas, caraculo, doctor, uñas y dientes, analfabetos nietos de Catulo, sin patria ni bandera que no sea la risa fácil, cada vez más difícil, y el abrazo filial a calzón desquitado» Joaquín Sabina

Luego de que el huésped de Los Pinos presagiara un final calamitoso en Chiapas, mandó a llamar a Luis Enrique Miranda Nava para darle una instrucción: buscar la rentabilidad electoral en Chiapas.
Para nadie es extraño que, la petulancia e insolencia de Aurelio Nuño, prevaleció en la decisión tomada a la ligera para imponer su capricho y voluntad en la negociación de la alianza entre PRI y PVEM en Chiapas.
Desde su capota se orquestó una insensible reprimenda contra la postura de los militantes del PVEM. Aurelio Nuño sigue siendo el tipo del discurso rancio. Rey tecnócrata de la tosquedad.
El junior reformador no olvida la encinta que le asestó el Jaguar Negro, al enunciar una arenga de beneplácito para los mentores, en su defensa contra la mal llamada y punzante Reforma Educativa.
Y es que Aurelio Nuño, es un cerrero, pregonero de una política de macana, porril, pionero de una lucha cavernaria. De una carnicería impía que busca siempre empotrar ineludiblemente pretensiones y gabelas muy por arriba de la razón.
Político imberbe. Aurelio no llegó al grupo de Atlacomulco por méritos de inteligencia. De esos estamos seguros. Es por hoy un animal político de medio pelo, que se gana a diario una etiqueta de descrédito y grima.
Su llegada al equipo de Peña está narrado en el bodrio “Los Cómplices” del autor Rafael Loret. Siempre juega mal sus cartas, continuamente pregona su política bravucona, de encono y de desasosiego.
En Chiapas quiso aplicar su teorema electoral. Favorecer al hijo de don Aguacatón: Roberto Albores Gleason, conocido en el bajo mundo como Lord Prospera. Pero, la tropa esmeralda se pronunció.
Entonces, Peña Nieto dispuso como nuncio a Luis Miranda Nava para que atestiguara la rebatinga ocasionada por los cerreros Aurelio Nuño y Enrique Ochoa Reza.
Miranda Nava encontró que no había razones ni condiciones para arriesgar la candidatura por un lampiño político que durante los últimos años soterró al PRI en Chiapas. Y que riñó con las huestes de la vieja guardia priista.
En la casona del “Mirador” fue la mesa de concertación. Los invitados fueron: el nuncio priista Luis Miranda Nava, el gobernador de Chiapas Manuel Velasco Coello, asimismo Arturo Escobar y Vega del PVEM nacional.
El resolutivo fue inmediato. Se deliberó que la renuncia del dirigente estatal del PVEM y la de los congresistas de Chiapas, no se admitiría. Miranda Nava es uno de los brazos de confianza del mandatario federal Peña y en las primeras horas de este lunes, rindió pormenores de los acuerdos.
En resumen, no existen condiciones favorables para que en Chiapas el PVEM y PRI vayan en alianza, menos con un candidato parco y enclenque, como Roberto Albores Gleason.
Pese a todas las malas exégesis que se han regado en las redes sociales. A la infertilidad de soflameros. Los institutos políticos PRI y PVEM irán sueltos. El que tenga más saliva, que trague más pinole.
Luego de la declinación de Willy Ochoa de lo que llamó simulación por parte de los yerros del tricolor manejados por la familia Albores, se pronunció por ser aliado del trabajo y la encomienda de Luis Miranda Nava, en abono a la ecuanimidad.
Ya Albores Gleason se inscribió por el PRI al Gobierno de Chiapas. Mañana lo hará previsiblemente la fórmula de PVEM, Mover a Chiapas, Chiapas Unido y PANAL.
¿Quién dijo que tengo sed?