DEUS EX MACHINA

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Oscar Sieber

En principio, el título de la película anuncia con suma fuerza la antítesis del modelo familiar ideal en una sociedad: un padre, una madre y un hijo. En otras palabras, la ruptura de un núcleo familiar a causa de la ausencia de amor y el indeseo.
Así se construye la premisa de la nueva obra del cineasta ruso Andrey Zvyagintsev, quien obtuvo gran reconocimiento por su obra antecesora “Leviathan” en el 2014 por su nominación a Mejor Película Extranjera en los premios Oscares; ahora reapareció nuevamente en la contienda más importante del cine al competir por el mismo rubro en el presente año, repitiendo la misma suerte de quedarse sin el galardón.
“Sin Amor”, es la historia de una pareja que atraviesa un divorcio habiendo un hijo de por medio, al que no parece importarle a ninguno de los dos. Ambos están rehaciendo sus vidas con otras parejas sentimentales, y los constantes conflictos y falta de atención por el niño de 12 años generan en él la necesidad de escaparse de la casa. Al descubrir la desaparición del retoño, los desobligados padres acuden al auxilio de la policía y una asociación civil dedicada a la localización de personas desaparecidas.
Aunque obtuvo Premio al Público en el Festival de Cine de Cannes, el filme causó mucha controversia. Primero; los periodistas se sintieron perturbados por recibir como la primera exhibición en su asistencia a “Sin Amor”, calificando a Thierry Frémaux, director artístico de dicho certamen, un sádico. Segundo: una gran mayoría de la crítica la ovacionó de tal forma que pareció una exageración para las minorías. Ante esto, puedo decir que es verdad: la película contiene retazos de realidad sobre el detrimento moral de la Rusia contemporánea de Putin, a partir de la representación de una pequeña familia disfuncional, cuya construcción artística se resuelve de una manera en que el cine no haya visto nada nuevo.
Su estética, entre lo oscuro de sus cuadros en interiores, y lo blanquizco de los exteriores que caracteriza a la gélida Rusia, se desarrollan planos largos principalmente en los momentos de los paisajismos; dejan entrever al mismo tiempo, la influencia tarkovskiana en el cineasta, al alargar las tomas para retardar el deleite por una fotografía bien montada.
Una obra de ambientación fría, lúgubre y de un tenor sentimental tétrico; el filme se destaca por sus valores de producción, y aunque además de ser una de las propuestas de corte artístico de actualidad, su fuerte procede principalmente en el fondo, en su connotación política, social y sobre todo humana. En el oscuro drama que hay detrás del asesinado al amor, simbolizado por el niño como fruto de dos personas que se amaron y se dividieron por el “no deseo”.