Polígrafo Político

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Hito de Infraestructura Pejista
Darinel Zacarías

“La última guerra fue con mando a distancia, el dormitorio era un vagón de soldados. Por más que llueva y valga la redundancia, llueve sobre mojado”
Joaquín Sabina

La obra simbólica del sureste para Andrés Manuel López Obrador será el Tren Maya. Con una inversión de 150 mil millones de Pesos detonará el desarrollo para Yucatán, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y Chiapas.
Los objetivos son claros: promover el turismo y la interconexión entre los Estados del sureste. Con una extensión de 1 mil 500 km será la insignia del sexenio y de la motejada Cuarta Transformación.
Esta excelsa obra está proyectada para construirla en cuatro años. Es decir, estaría siendo inaugurada en el 2022 y se estima, según los expertos en finanzas, que la recaudación de impuestos por el turismo oscilará en 7 mil millones de Pesos anuales.
El financiamiento será de naturaleza mixta, una combinación de paga pública y privada. Para afinar detalles y dar el inició de esta importante obra, el plebiscito se tiene contemplado para el 1° de Diciembre del presente año.
Para el Tren Maya se va aprovechar todo tipo de recursos que minimicen los costos. Se habla de darle reciclaje a 600 kilómetros de una vía ferroviaria que data de 1950, en aquellos tiempos de Miguel Alemán.
Los parajes que se han diseñado para el Tren Maya son Palenque, Balancán, Tenosique, Calakmul, Escárcega, Valladolid, Izamal, Chichén Itzá, Bacalar, Tulum, Playa del Carmen y Cancún.
¡Ah!…se habla de dos tipos de modalidades. Uno de carga y otro rápido. Específicamente uno de pasajeros y el otro exclusivamente para el turismo. Mismo que tendrá camarotes, restaurantes y espacios para ofrecer información arqueológica y ecológica.
Los empresarios han señalado la importancia de incluir clústeres logísticos que generen competitividad y cooperación entre las empresas.
Otros más han planteado que el Tren Maya tenga dos opciones: Uso turístico por las mañanas y mercantil en las noches.
La contracara de esta obra es que cruzaría por áreas naturales protegidas o reservas de biosfera. Ocasionaría un desequilibrio en la movilidad de la fauna que allí habitan.
Esos son los costos ambientales, pese a que AMLO ya dijo ¡No se tirará ni un árbol!…para ello ya se sentenció que esta obra no deberá atentar contra el patrimonio ambiental y cultural.
Ya se incluyen estudios de salvamento arqueológico y reservas ecológicas principalmente en Palenque, Cancún y Chichen Itzá.
Ojalá esta significativa y sonada obra simbólica no dé el revés. Y se convierta en el elefante blanco de la Cuarta Transformación.
PD1: Katina de la Vega se perfila para estar en el gabinete de don Rutilio. Como lo estuvo con Ruiz Ferro, con Albores, con Sabines y con Manuel Velasco. Agréguenla a la lista de los invitados a la cena del señor.
¿Quién dijo que tengo sed?