ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Malos Burócratas
Oscar D. Ballinas Lezama

“En las democracias es el pueblo el que manda y el que decide”, ha manifestado siempre en sus arengas el actual ‘Señor de la silla del águila’, quien ha pedido hasta el cansancio a los servidores públicos de los Gobiernos de las tres instancias, que se hagan a un lado de la corrupción y sirvan a los contribuyentes, quienes son finalmente los que pagan el salario de todos los burócratas.
Para nadie es secreto que muchos ‘servidores públicos’, desconocen por completo quiénes son realmente sus patrones, y que éstos tienen el derecho de exigirles que cumplan con sus obligaciones, porque para eso les pagan un salario que sale de los impuestos de los contribuyentes.
A muchos empleados burócratas en el Soconusco aún no les cae el veinte sobre el papel que deben jugar como servidores públicos y piensan que al atender a las personas, les están haciendo un favor, llegando al grado de comportarse con la ciudadanía en forma déspota y hasta grosera; no toman en cuenta que gracias a los impuestos que genera cada ciudadano, es que quincenalmente reciben un sueldo que les ayuda a sobrevivir.
El que paga manda, reza un refrán popular que debe venirles como anillo al dedo a esos empleados de las tres instancias de Gobierno, que tratan con la punta del pie a los generadores de impuestos, evitando muchas veces que éstos tengan acceso a los programas sociales federales, estatales o municipales.
Olvidan y no les ha quedado claro, que como empleados del Gobierno tienen obligación de servirle al pueblo, porque es quien con sus impuestos genera su salario, que muchas veces se esconde detrás de un sindicato para cometer toda clase de tropelías con los contribuyentes, incluyendo la desatención.
En el caso de las instituciones médicas el asunto es todavía más grave, ya que muchos médicos, enfermeras, secretarias y hasta los conserjes, se olvidan muchas veces de sus obligaciones con los derechohabientes, que no son tratados con el cacaraqueado slogan de calidad y calidez, sino que se le recibe con un rostro adusto, una palabra grosera e hiriente.
Por si fuera poco, cuando el paciente tiene la suerte de ser atendido, la cita con algún especialista se le programan para fechas muy distantes, llegando a turnarlos hasta cinco meses después; mucho derechohabientes ya no regresan, porque en ese tiempo de espera se ponen más grave y acuden a un servicio médico privado, o en el peor de los casos, fallecen esperando su turno.
En otras oficinas de Gobierno, el ciudadano es obligado a hacer grandes colas para ser atendido y cuando logra obtener su turno, le salen con que no hay papel para imprimir sus No antecedentes penales, un Acta de nacimiento o matrimonio, etcétera; a menos, claro, que otorgue la consabida ‘mordida’, estos viejos vicios aún no han sido arrancados de la burocracia, aunque en Chiapas, el Gobernador, con el apoyo de la Federación, está combatiendo con todo la enfermedad terrible de la corrupción.
Por otro lado, en la región del Soconusco siguen entrando cientos de migrantes de todas partes del mundo, la mayoría de ellos deambulan por las calles de los municipios costeños en espera de obtener su salvoconducto para viajar a la frontera norte y tratar de ‘brincar el charco’; sin embargo, no todos vienen con esa misma idea, se presume que algunos aprovechan el río revuelto para llevar agua a su molino, lastimosamente lo hacen delinquiendo.
La inseguridad sigue permeando en esta frontera del sur de México, como sucedió ayer por la mañana en que en el municipio de Suchiate, trabajadores de un banco se encontraron con la sorpresa de que la caja había sido vaciada y los amantes de lo ajeno se llevaron cerca de tres millones de Pesos, libres de polvo y paja.
Los delincuentes actúan a pesar de que en toda esta región hay policías hasta para tirar para arriba, lo malo es que estos no parecen coordinarse y los bandidos les llevan siempre la delantera; eso sí, algunos integrantes del FBI (Fuerza Bruta Indígena), actúan con prepotencia y abuso de autoridad en contra de ciudadanos indefensos.
Ayer en las primeras horas del día, cerca de una terminal de autotransporte público en Tapachula, un numeroso grupo de ciudadanos reclamaban a los ‘polis municipales’, que sin orden de aprehensión ni delito infraganti trataban de darle levantón a un joven que supuestamente no había cometido ninguna infracción penal.