Polígrafo Político

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El Cascabel al Gato
Darinel Zacarías

“Abrió la ventana rumiando que hacía falta un escarmiento. Cargó la escopeta, se puso chaqueta, pensando en las fotos. Hizo una ensalada de sangre, aliñada con cristales rotos. Dejó un gato cojo y un Volkswagen tuerto de un tiro en un faro; no tuvo mal ojo, diecisiete muertos en treinta disparos”.

Joaquín Sabina

¿Quién le pone cascabel al gato? Es siempre un apotegma que se emplea como símil, en la paradoja de enfrentar o frenar algo.
En Chiapas, la liturgia Obradorista se sigue al pie de la letra y el Gobierno de Rutilio Escandón Cadenas fue quién aplicó el estado de derecho a integrantes del Movimiento Campesino Regional Independiente.
Esta agrupación de campesina no tienen nada. Su mejor homonimia es la de delictuosa.
Siempre se habían distinguido en gobiernos anteriores por su rentabilidad. Motejados como invasores de predios, promotores de secuestros, de rentarse en acarreos de eventos políticos.
Expertos infiltrados en eventos de Gobierno, en marchas de protestas, magisteriales y estudiantiles.
Desestabilizadores y timadores. Amparados siempre por el manto de la impunidad, promovían en Chiapas una corriente ideológica de porrismo y macana.
Se empoderaron en el sexenio de Sabines. Operaban y se alquilaban para fraguar fechorías.
Bajo suculentas prebendas ofrecían estabilidad no sólo a Gobierno del Estado, también a Ediles, legisladores, autoridades ejidales y hasta funcionarios de dependencias federales.
Empoderados, bajo la protección oficialista. Estos líderes rapaces encabezaban las nóminas de ayuntamientos con exorbitantes salarios. Ellos, hijos, mujeres y demás.
Ellos, sí. Los mismos de la gavilla de tunantes y malhechores que se dedican a la extorsión, la coacción y la camorra, en Chiapas.
Vendieron siempre caro su amor. Esbirros siempre, a disposición de quien les brindara impunidad y financiamiento.
La bandera de Tierra y Libertad, era el pretexto. Camuflaje que manipulaban para cometer sus jugarretas.
Siempre financiados por supuestos “poderosos”, usados para fines electorales o para asediar a los enemigos de la jungla política, contrarios a sus provisores.
Les llamaron mucho tiempo los intocables. Vulgo de atracadores que vivieron del pillaje y la violencia.
Cien días bastaron para que el Gobierno de Rutilio Escando Cadenas, a través de la Fiscalía General del Estado (FGE) al mando de Jorge Luis Llaven Abarca, les lanzara la atarraya de la justicia.
Los predios recuperados. La red de corrupción que se destapó y el caso de las 80 carpetas de investigación a fedatarios es la muestra perfecta de que en Chiapas nada va estar por encima de la ley.
Y es que, la cosa no para con desalojar y procesar a los detenidos del MOCRI. La autoridad ya hurga más a fondo y, en una de esas, va meter a la cárcel a otros involucrados y por supuesto, vendrá la cancelación de Patentes de Notarios Públicos bandidos.
Todo parece indicar que ejercer el estado de derecho, será la regla fundamental para la gobernabilidad en Chiapas.
El mandatario de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, parece que en su plan de gobierno busca reivindicar y corregir las viejas prácticas.
Ya inició con el tema del MOCRI, parafraseando a Benito Juárez “Nada por la fuerza todo por la razón y el derecho”.
No más chantajes, berrinches y caprichos. Se acabaron los excesos y los privilegios fuera de la ley.
¡Ya le puso, el cascabel al gato!
¿Quién dijo que tengo sed?