ALFIL NEGRO

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Inseguridad que Espanta
Oscar D. Ballinas Lezama

Es común ver a diario en los medios de comunicación del país, una diversidad de delitos que han puesto contra la pared a la sociedad mexicana; la que, desde hace varias décadas ya no sabe a qué santo encomendarse y ha tenido que resignarse a vivir entre la violencia, generada por una inseguridad que espanta.
Para nadie es secreto que en los últimos tres sexenios las estadísticas delincuenciales aumentaron en forma alarmante, principalmente en las entidades del centro y norte de la nación; siendo este flagelo uno de los principales cánceres que, aunado al de la corrupción, han venido pudriendo las entrañas de la sociedad mexicana.
Los asesinatos entre miembros de los carteles criminales son el pan de cada día en nuestro México lindo y querido, teniendo como resultado la muerte de miles de personas inocentes, como parte de los daños colaterales provocados por esta guerra intestina que pareciera nunca va a terminar.
Aunado a las confrontaciones de las mafias que controlan la droga, los secuestros, asaltos, tráfico de órganos humanos y personas, robo de gasolina, autos, etcétera; los de la ley tienen que enfrentar también las pandillas de ‘cuello blanco’ que desde las entrañas del Gobierno han robado y desviado recursos públicos para su beneficio.
La violencia provocada por las organizaciones criminales se ha incrementado, no obstante que el nuevo Gobierno ha dicho hasta el cansancio que viene con la espada desenvainada, aunque prioriza su combate contra la corrupción y aunque al inicio de la administración federal, el Ejecutivo Federal adelantó que en su Gobierno habría ‘borrón y cuenta nueva’, refiriéndose al perdón para los que se iban, la voluntad popular ha venido presionando al Presidente de la República, para que el largo brazo de la ley castigue a quienes fueron verdaderos depredadores de los recursos del pueblo, como en el caso de Emilio Lozoya, a quien buscan sentar en el banquillo de los acusados; ya se anunció la orden de aprehensión girada a través de la Procuraduría de Justicia, contra el extitular de Pemex y su familia.
Entre los hampones de cuello blanco sobresale el delito de lavado de dinero y desviación de los recursos públicos, que ahora mantienen a las instituciones en la bancarrota, por lo que el Presidente, su gabinete y demás gobernantes y funcionarios de los tres niveles de Gobierno están trabajando a marchas forzadas para poder pagar deudas, salarios y realizar los proyectos hechos en campaña, están haciendo verdaderos malabarismos administrativos para poder sacar el buey de la barranca.
Seis meses han sido pocos para tratar de enderezar los entuertos que ha sufrido la gente de este país, sin embargo, por buena voluntad no ha quedado y aunque el paso es lento, mucha gente que comulga con la cuarta transformación está de acuerdo en tener la paciencia que pide ‘el señor de la cuarta transformación’, como diría el cómico Clavillazo: la cosa es calmada.
En Chiapas, con la llegada de las caravanas de migrantes aumentó la inseguridad, sin embargo, en los dos últimos meses el gobernador Rutilio Escandón Cadenas decidió tomar el liderazgo de la coordinación de los grupos policiacos y actualmente con el apoyo de la Guardia Nacional, según los analistas sociales, han logrado inhibir en un 40 por ciento la delincuencia, aunque la violencia no cede por completo no es comparable a la que sufren las entidades del norte y la Ciudad de México, en donde el horno no está para bollos y la violencia se les ha ido de las manos a los gobernantes.
La inseguridad y la violencia que genera, está dañando el tejido social en el país, por lo que añadir a eso la rebelión de un grupo numeroso de agentes de la Policía Federal, se ha convertido en un verdadero galimatías que tendrán que resolver lo más pronto posible el Presidente y su gabinete.
No es bueno que los agentes de la policía muestren tanta indisciplina, como tampoco es bueno afectar sus relaciones laborales, si es que en verdad se trata de hacer como los policías dicen; es necesario profesionalizar los cuerpos policiacos, mejorar su perfil socio económico, así como abatir la corrupción dentro de esos grupos policiacos, una tarea nada fácil pero muy necesaria.
El desempleo y la pobreza son algunas de las causas que abonan al aumento de la delincuencia, por lo que la nueva estructura gubernamental tendrá que picar mucha piedra en esos renglones, al menos en la región del Soconusco Chiapas, existe la urgente necesidad de crear fuentes de trabajo e inyectarle a esta región, más recursos federales para mejorar sus carreteras, hasta ahora remedos de autopistas; de igual manera podría rehabilitarse un ferrocarril moderno sobre la costa chiapaneca, mejorar también Puerto Chiapas que constantemente se azolva e impide el arribo de barcos de gran calado.
La creación de industrias en el área de Puerto Chiapas, como se pretendía hacer con la creación de la Zona Económica Especial, podría ayudar en mucho al programa federal de ‘sembrando vida’ y fomentar así las fuentes de trabajo en esta región que por décadas, ha sido olvidada y marginada por los gobiernos federales.