Exmilitares Colombianos “Fuerza Letal de Exportación”

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Rafael Croda

La fotografía es inequívoca: aparecen el presidente de Colombia, Iván Duque, y el empresario venezolano Antonio Intriago, propietario de la compañía de seguridad que contrató a los exmilitares colombianos detenidos en Haití por participar en el asesinato del presidente Jovenel Moïse.
Intriago está relacionado con grupos conservadores de exiliados latinoamericanos en Miami, donde reside y donde, según Duque, fue tomada la fotografía el 10 de Febrero de 2018, cuando él era candidato presidencial y encabezó un acto de campaña con colombianos residentes en esa ciudad.
Duque sostiene que no tiene vínculo alguno con Intriago y hasta ahora no hay indicios que impliquen a su Gobierno con los exmilitares que asesinaron a Moïse.
Pero tanto la oposición colombiana como el régimen que encabeza Nicolás Maduro en Venezuela han exhibido la fotografía como una muestra más de la sintonía de la ultraderecha colombiana con personajes turbios, y como una pieza circunstancial que debe ser tomada en cuenta en la investigación.
Intriago, cuyo paradero se desconoce, es propietario de CTU Security, empresa con base en Florida que pagó el viaje a Haití de al menos 19 de los exmilitares colombianos que participaron en el magnicidio de Moïse.
El empresario, quien tiene un historial de quiebras y deudas sin pagar en Estados Unidos, también aparece en fotos con el Expresidente de Colombia y líder del gobernante Centro Democrático, Álvaro Uribe, y con prominentes figuras de ese partido ultraderechista.
Aunque el Gobierno de Duque sostiene que es ajeno a la participación de exmilitares colombianos en la operación del miércoles 7, en la que fue asesinado el mandatario haitiano, para diversos sectores en Colombia existe una responsabilidad institucional y política que debe ser aclarada.
El senador Iván Cepeda dice a Proceso que esta semana citará a un debate de control político al ministro de Defensa, Diego Molano, para que explique al Congreso y al país “cómo es posible que un grupo tan numeroso de exmilitares haya participado en un acto criminal en otro país y cómo es posible que las instituciones de Estado digan que el hecho escapa a su control”.
Sobre todo, señala el legislador opositor, cuando las fuerzas militares y de policía y el propio Gobierno “se jactan de sus servicios de inteligencia”.
El asesinato de Moïse, afirma Cepeda, “está todavía en proceso de ser esclarecido y hay mucho por desenredar sobre la participación de Colombia o de ciudadanos colombianos en ese asunto”.
Para el senador del izquierdista Polo Democrático Alternativo, en la conspiración contra Moïse “hay un entramado que pasa por Miami con una serie de personajes cuyo rol no está claro y cuyo nexo con personas influyentes en Colombia tampoco está claro”.
Lo que hasta ahora se sabe es que el complot contra el Presidente haitiano se planificó en Miami y que para ello hubo ­reuniones en la sede de la empresa CTU Security en las que participaron Intriago, los colombianos Arcángel Pretelt (exmilitar), Ronald Ramírez (expolicía) y Jonathan Rivera, y los haitianos James Solages y Christian Emmanuel Sanon, quien según la Policía Nacional de Haití fue el líder del complot.
Para el doctor en ciencia política Juan Gabriel Gómez Albarello, el Gobierno de Duque, que rechaza los acuerdos de paz con las FARC y que mantiene congelados aspectos fundamentales de su implementación, como la reforma agraria, tiene un discurso “militarista y de mano dura” que estimula a muchos integrantes de la fuerza pública a cruzar los linderos de la legalidad.
“Una señal reiterada que ha dado Duque es que va a proteger a todos los militares y policías que se pasen de la raya”, dice a este semanario el investigador del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia.
“Duque es un presidente que, para no hacer concesiones a quienes se manifiestan, está dispuesto a matar un montón de gente, y tú me puedes citar así, porque estamos hablando de 54 muertos y unos 70 desaparecidos en estas protestas, y eso es decirle al pueblo colombiano ‘si usted se atreve a levantarse, a protestar, nuestra respuesta será letal’”, afirma el académico.
En este contexto, asegura, “los militares y policías, que son los instrumentos de la represión, se sienten muy protegidos” por Duque y por el mentor político de éste: Uribe.
Ambos, agrega el politólogo, forman parte “de esta coalición de extrema derecha que se ha creado en América Latina y que está dispuesta a utilizar diferentes medios para atacar a sus enemigos, defender sus intereses y mantenerse en el poder o recuperarlo”.
Cepeda plantea que es muy llamativo que “siempre que uno habla de estos asuntos, todos los caminos conducen a Roma, es decir, a la ciudad de Miami, que es la capital de la extrema derecha latinoamericana y donde claramente se planificó y organizó el asesinato” de Moïse. Apro