Las Costosas Novatadas del Insabi y la UNOPS

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Juan Carlos Cruz Vargas y Mathieu Tourliere

Pese a los regaños del Presidente -quien prometió que dejará de llamarse Andrés Manuel si continúa el desabasto de medicamentos y advirtió a sus altos funcionarios que ya no tolerará “excusas de ningún tipo”-, la situación sigue grave en el Sector Salud: los insumos se adquieren tarde y de manera incompleta, las cajas se amontonan en los almacenes sin distribuirse, los proveedores no reciben sus pagos a tiempo y la opacidad en las contrataciones sigue imperando.
Este atolladero es producto de las deficiencias en la compra consolidada de medicamentos e insumos médicos, encabezada por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y la Oficina de las Naciones Unidas para Proyectos y Servicios (UNOPS), al amparo de un acuerdo celebrado en Julio de 2020, que derivó de un convenio marco que impulsó el canciller Marcelo Ebrard al inicio del sexenio.
La UNOPS, que cobra cerca de 27 millones de Dólares anuales para realizar las licitaciones, ha sido incapaz de adquirir la mitad de las claves de medicamentos e insumos que las dependencias del Gobierno Federal le pidieron, por lo que el Insabi ha tenido que organizar procesos de compras consolidadas para los demás organismos del Sector Salud, a pesar de su inexperiencia, tanto en la adquisición como en la distribución.
El organismo, encabezado por Juan Antonio Ferrer Aguilar, llevó a cabo el proceso a destiempo y de manera desorganizada, mientras que las instituciones de salud se han visto obligadas a comprar insumos de urgencia y por su lado, como lo documentó Proceso en Abril pasado.
Apenas el 24 de Noviembre el Insabi publicó la convocatoria de la licitación de 564 claves para cubrir el ciclo de Enero a Junio de 2022. De acuerdo con los términos de la licitación, los laboratorios deberían empezar la entrega en Enero, días después de firmar el contrato, plazo prácticamente imposible de respetar dado que el fallo se dará a conocer este 22 de Diciembre. Ferrer se refirió a esta información como “otra mentira que manejan los medios”.
Las críticas ya no sólo surgen del sector privado, sino de la propia administración federal, pues los errores de la UNOPS y el Insabi afectan el abasto del IMSS, del ISSSTE -y los institutos de Chiapas y Sonora-, las Secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Marina (Semar) y las cárceles federales (PYRS).
En Julio pasado el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, exhibió la ineficiencia de la agencia de la ONU al resaltar que el organismo fue incapaz de adquirir 950 claves y la Secretaría de Salud (SS) tuvo que encargarse de la operación.
Pero la grieta más profunda salió del IMSS, el principal comprador de medicamentos en el país. El 25 de Agosto el Comité Técnico -su máxima autoridad- expresó públicamente “su preocupación por la falta de medicamentos para atender de manera oportuna a los derechohabientes” y planteó que “la compra de dichos insumos no se siga realizando a través de la UNOPS”.
En esa sesión el Consejo Técnico sugirió que la dependencia vuelva a encabezar la compra de medicamentos, como lo hacía en el modelo anterior, “en virtud de que el IMSS cuenta con la experiencia histórica de hacerlo de manera eficiente, transparente y honesta”. Su titular, Zoé Robledo Aburto, opinó que esa opción “debe ser considerada con seriedad”.
Por lo pronto, López Obrador alivió un poco el problema de la distribución con la misma receta que ha aplicado ante otros obstáculos: el Ejército. La Sedena apoya con la distribución de medicinas para retirar el “cuello de botella” en los 12 almacenes a los que llegan los medicamentos -a pesar de que el Insabi adjudicó directamente contratos por mil 118 millones de Pesos para este servicio- y el mandatario nombró el general retirado Jens Pedro Lohmann Iturburu al frente de Birmex, la paraestatal que reparte los medicamentos.
Desabasto y Opacidad.
En el Mapeo del desabasto de medicamentos en México, elaborado por el Colectivo Cero Desabasto, se documenta que entre Mayo y Agosto se registraron mil 823 reportes de la falta de algún medicamento, vacunas o material de curación en el Sistema Nacional de Salud -principalmente en el IMSS, el ISSSTE y el Insabi-, la cifra más alta en los dos años de existencia del mapeo y 188% más respecto al primer cuatrimestre de 2021. En los primeros seis meses del año el IMSS no pudo surtir 9 millones de recetas, indicó el mismo colectivo el viernes 3.
El 31 de Julio de 2020, el Insabi y la UNOPS celebraron un convenio para que la agencia de la ONU se encargara de comprar un promedio de mil 500 millones de Dólares anuales en medicamentos para el Sector Salud de 2021 a 2024, servicio por el cual cobraría 109 millones 745 mil Dólares.
Más allá de las esperadas reacciones de algunos laboratorios -pues la medida aspira a restarles poder e influencia-, surgieron críticas de expertos que se alarmaron de los riesgos de dejar un proceso tan complejo a dos instituciones sin experiencia. Aparte, tanto el Insabi como la UNOPS nombraron a personas novatas para encabezar la compra consolidada de medicamentos.
Ferrer le encomendó la tarea a Alejandro Calderón Alipi, un médico cuya experiencia previa en la administración se limita a un año en la ayudantía de López Obrador. Su declaración patrimonial indica que obtuvo una Maestría en “Administración en Servicios de la Salud” de una universidad privada de Argentina en Mayo de 2018. La agencia de la ONU nombró a la argentina Laura Klarreich, quien encabezó procesos de compra de productos tecnológicos en la UNOPS y previamente fue consultora en un banco argentino y en la consultoría Deloitte en Panamá.
Según informaron la UNOPS y el Insabi el pasado 29 de noviembre, la compra consolidada de 2021 sólo tuvo éxito en mil 50 de las 2 mil 200 claves de medicamentos e insumos médicos necesarios para el Sector Salud, dejando fuera a más de la mitad, que las instituciones debieron comprar en grupo o por separado. Para el periodo de Julio a Diciembre de 2022, el número de claves comprado por la UNOPS será todavía menor: apenas 634.
“Ojalá Recapaciten”.
En entrevista con Proceso, el director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, Rafael Gual Cosío, ofrece su explicación sobre la situación actual: “Falta de planeación y desconocimiento en muchos casos de lo que implica un proceso farmacéutico, donde se requiere de tres a cuatro meses para fabricar el medicamento y tenerlo a tiempo”.
El vocero del principal grupo de cabildeo del sector farmacéutico en el país añade: “Si no planeas con anticipación, todo se complica, incluyendo el costo de los insumos, de los activos, del transporte. Se estarán adquiriendo insumos en menor cantidad y mucho más caros”. Apro