El Insabi “Desecha” a Personal Médico y de Enfermería

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Rodrigo Vera

Justo ahora que termina la “etapa pandémica” del covid-19, al disminuir drásticamente el número de contagios, el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) comienza a despedir a su personal médico y de enfermería que labora con contratos temporales y que, debido a los bajos salarios, tiene otro trabajo en el mismo sector salud.
A través de un oficio emitido el pasado 20 de Abril el Insabi, cuyo director general es el tabasqueño Juan Antonio Ferrer Aguilar, muy cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador, dio la orden de ya no volver a contratar al personal de la institución que tenga otro empleo en centros de salud en “los niveles federal, estatal o municipal”.
En protesta por estos despidos, el próximo jueves 12, Día Internacional de la Enfermería, la Unión Nacional de Enfermería Mexicana (UNEM) organizará marchas y plantones en distintos puntos del país, mediante los cuales también pedirá mejores salarios y condiciones laborales para estos trabajadores de la salud, el gremio más golpeado durante los dos años de pandemia.
Fabián Infante Valdez, uno de los principales líderes de la UNEM, comenta indignado:
“La emergencia sanitaria provocó un aumento en la contratación de médicos y enfermeras, a quienes incluso se les llamó ‘héroes’ por exponer su salud y su vida al atender a los pacientes contagiados. Pero ahora que bajan los contagios y termina la etapa pandémica para entrar a la etapa endémica, a muchos de estos trabajadores el Insabi los está despidiendo. Ya no los necesita. De héroes pasan al desempleo. Es una injusticia.
“Aquí hay que aclarar que, por lo pronto, sólo está desechando a sus trabajadores que desde el inicio de la pandemia laboran mediante contratos temporales y que además tienen otro trabajo en el sector salud para poder subsistir, pues sus salarios son tan bajos que necesitan otra fuente de ingresos. Esto es muy común. Y es personal que no está sindicalizado, por lo que vive en la total indefensión. Son el eslabón más débil”.
-¿Otras instituciones del Sector Salud están haciendo lo mismo?
–Hasta el momento sólo sabemos del Insabi. Pero quizá más delante también el IMSS, el ISSSTE o la Secretaría de Salud comiencen a despedir a sus empleados que tienen trabajando con contratos temporales. También está por verse si se llega al extremo de empezar a despedir a personal sindicalizado. Ya lo veremos. Estaremos alerta.
La orden del Insabi del 20 de Abril la firma su coordinador de Recursos Humanos y Regularización de Personal, Candelario Pérez Alvarado. Ahí precisa que a partir del “proceso de contratación, correspondiente al segundo cuatrimestre del año” -el cual comprende del 1 de mayo al 31 de agosto de este 2022- ya no se les renovará el contrato al trabajador que tenga otro empleo en el Sector Salud.
Inclusive, para que se le pueda renovar su contrato, cada empleado deberá presentar, con su firma autógrafa en tinta azul, un “manifiesto bajo protesta de decir verdad de no desempeñar otro empleo, cargo o comisión en la administración pública en los niveles federal, estatal o municipal”.
La copia de este oficio se le envió “para su conocimiento” al director general Ferrer Aguilar; a la titular de la Unidad de Coordinación Nacional de Administración y Finanzas, Martha Patricia Jiménez Oropeza; y al titular de la Unidad de Coordinación Nacional Médica, Raúl Peña Viveros.
Tan pronto se emitió esta orden, en varias instituciones del país comenzaron a darse los despidos. Algunos afectados ya acudieron incluso a Palacio Nacional, el pasado lunes 2, para pedir su reincorporación al empleo.
“Un grupo de trabajadores despedidos nos manifestamos el lunes frente a Palacio Nacional, donde entregamos un pliego petitorio en las oficinas de Atención Ciudadana. Esperemos que nos hagan caso, pues es injusto que hasta ahora nos despidan sólo por tener dos empleos. Siempre los tuvimos durante toda la pandemia, pero ahora ya no nos necesitan porque han bajado los contagios”, se queja Alejandra Osuna Reatiga, una enfermera sinaloense que viajó de Culiacán a la Ciudad de México para protestar frente al palacio.
Cuenta que, contratada por el Insabi, estuvo laborando en el Hospital General de Culiacán Doctor Bernardo J. Gastélum, donde trataba pacientes con covid. “Fue una experiencia muy fuerte atender a los enfermos agonizantes sin poder hacer nada para salvarles la vida”, dice.
Varias enfermeras y médicos de su hospital –agrega- llegaron a infectarse y uno de ellos murió de Covid. “Las enfermeras no podíamos ir ni al baño para no quitarnos el asfixiante traje térmico, al grado de que en una ocasión me desmayé por el ahogo que me provocó el traje”, comenta.
Finalmente dejaron de renovarle su contrato debido a que también trabaja como enfermera en el Hospital Regional Número Uno de Culiacán. Los horarios de ambos empleos “no se empalmaban”, por lo que no tuvo ningún problema durante todo el periodo de la pandemia.
Añade: “Necesito dos empleos para poder sostener a mi familia. Soy madre soltera. De mí depende un hijo de nueve años que estudia la primaria. Pero igual mis padres, quienes eran vendedores ambulantes en las playas de Altata, pero ahora no pueden trabajar por su avanzada edad. Tengo que mantenerlos”. Apro