lunes, julio 4, 2022
spot_img
InicioHoy EscribenElecciones en Colombia: Impacto al Exterior

Elecciones en Colombia: Impacto al Exterior

Raquel López-Portillo Maltos
Analista Estratégica Para América Latina. Asociada del Comexi

La única certeza que dejó la primera vuelta electoral en Colombia es el ávido deseo de la ciudadanía de no continuar con más de lo mismo. Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, ambos definidos como candidatos anti-establishment y antisistema, se disputarán la presidencia el próximo 19 de junio entre efervescentes filias y fobias que han emanado de la posibilidad real de que la izquierda gobierne por primera vez en Colombia. Pese a que la contienda ha sido caracterizada como una entre dos extremos del espectro ideológico, la evidencia apunta más bien a dos modelos distintos de populismo que, sorprendentemente, encuentran más puntos de convergencia en sus agendas de lo que se pensaría. Sin importar quién resulte ganador, los comicios tendrán un impacto considerable no solamente al interior de Colombia, sino también al exterior en términos de sus principales relaciones bilaterales y el balance regional latinoamericano.
Al interior del país, la crisis de seguridad propiciada por grupos paramilitares y organizaciones criminales se encuentra en el centro de las demandas ciudadanas. El reagrupamiento de células paramilitares que habían sido desmovilizadas, así como las pugnas por el control territorial y la imposición de «paros armados» de cárteles del narcotráfico han desatado una ola de violencia que ha dejado en evidencia las promesas inacabadas de los procesos de paz.
Colombia ha sido el principal aliado latinoamericano de Estados Unidos por lo menos desde el año 2000, cuando se estableció el Plan Colombia como apoyo para el combate a la guerrilla. Sin importar si son Demócratas o Republicanos quienes han estado al frente de la Casa Blanca, las administraciones colombianas de las últimas décadas han acatado estrategias estrictamente alineadas a Washington en temas como migración, narcotráfico y seguridad. Sin embargo, los perfiles y agendas de ambos candidatos no coinciden del todo con el apego irrestricto a las condiciones estadounidenses.
Para el presidente Joe Biden mantener esa relación fortalecida en los próximos meses implica un salvavidas ante el evidente debilitamiento de la influencia de EU en América Latina, como quedó ilustrado en la reciente Cumbre de las Américas.
Aunque bajo visiones distintas, Venezuela es otro de los puntos de convergencia entre los candidatos. Un pilar de la «Petrofobia» de los sectores más conservadores de Colombia es el temor de que el país pueda convertirse «en otra Venezuela». Sin embargo, tanto Petro como Hernández abogan por el restablecimiento de relaciones con este país tras más de tres años de un «cerco diplomático» propiciado por el gobierno de Iván Duque.
Finalmente, el cambio de gobierno llega en un momento de transición ideológica en América Latina, en donde las últimas elecciones han marcado un viraje hacia la izquierda. Este contexto pareciera favorecer a Petro mediante la posibilidad de establecer alianzas por afinidad ideológica con gobiernos como el de Chile, Argentina y Perú.
En cuanto a México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha mostrado públicamente su apoyo a Petro, a la par que Hernández ha copiado textualmente frases del mandatario mexicano y ha manifestado su admiración ferviente. De ganar Petro, es posible encontrar puntos de encuentro basados en la narrativa a favor de una integración latinoamericana; Petro ha instado por un retorno a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, mientras que AMLO ha planteado, aún sin detalles, la propuesta de una suerte de modelo de Unión Europea para la región. Sin embargo, la afección de AMLO por Petro puede cesar si éste logra eclipsar su auto definido rol de líder latinoamericano, particularmente si adquiere un rol preponderante en las negociaciones en Venezuela, así como en foros multilaterales.
Sin duda, Colombia enfrenta un panorama de enormes complejidades al que se suman los retos que enfrenta América Latina en conjunto, desde la recuperación económica post-pandemia hasta los efectos inflacionarios de la actual guerra entre Rusia y Ucrania. Petro y Hernández personifican la esperanza de cambio que castigó al establishment. Sin embargo, no se debe olvidar que, en la región más desigual del mundo, las calles son testigo de las expectativas de cambio no cumplidas. Sun

 

RELATED ARTICLES
- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Comentarios recientes