Pedro Isnardo de la Cruz y Juan Carlos Reyes*
El núcleo.
Cambia el paradigma multipolar en el mundo a partir del segundo mandato presidencial de Donald Trump.
Durante demasiado tiempo, el Gobierno de Estados Unidos descuidó e incluso rechazó poner en primer lugar los intereses concretos de los estadounidenses.
Ahora, Estados Unidos volvió a poner a los estadounidenses por encima de todos, reconstruye el ejército más fuerte y letal del mundo y deja de distraerse con guerras interminables o cambios de régimen.
Un nuevo enfoque tras años de riesgo.
Circula en las redes de geopolítica un documento estratégico de los Estados Unidos que afirma que, desde enero de 2025, el presidente Trump reconstruyó el poder militar estadounidense y lo devolvió a su posición dominante.
«Al asumir el país enfrentaba un ambiente de seguridad extremadamente peligroso: fronteras desbordadas -narcoterrorismo creciente en el hemisferio occidental- dudas sobre el control de zonas estratégicas como Panamá o Groenlandia -debilidad de la OTAN- amenazas rusas en Ucrania -crisis en Oriente Medio- con el crecimiento acelerado del poder militar chino».
Ahora, bajo el liderazgo de Trump, la prioridad vuelve a ser proteger directamente a Estados Unidos y restaurar la capacidad militar decisiva.
Entorno de seguridad: realismo sobre amenazas concretas.
«…Tengo demasiado interés en dejar la iniciativa a los extranjeros, los conozco bien, ellos serán los primeros en retomar las armas, o en darme motivos justos para retomarlas. Estaré preparado ante cualquier acontecimiento». Napoléon
Esta estrategia se diferencia porque «no pretende imponer el modelo estadounidense al mundo entero y asume que se concentra en amenazas reales contra la seguridad, libertad y prosperidad de EUA», como lo planteó Jean Paul Bertaud en su estudio y que puede leerse en el axioma de poder geopolítico de Trump…
Amenazas principales identificadas.
China es descrita como «el rival más significativo del siglo XXI». El objetivo «no es destruirla, sino impedir que domine el Indo-Pacífico».
«Rusia seguirá siendo una amenaza constante, pero Europa debe asumir mayor responsabilidad».
«Irán no debe obtener armas nucleares y continúa apoyando redes regionales armadas».
«Corea del Norte representa una amenaza directa por su arsenal nuclear».
Traza la estrategia de defensa nacional cuatro líneas de esfuerzo principales:
1. Defender el territorio nacional: asegurar fronteras, combatir narcoterroristas, modernizar defensa nuclear y cibernética, y desarrollar el sistema “Golden Dome forAmerica”.
2. Disuadir a China mediante fuerza: construir una postura sólida en el Indo-Pacífico para evitar agresión.
3. Aumentar el reparto de carga con aliados: Europa debe liderar su defensa, OTAN debe aumentar gasto, EU apoyará sin cargar solo.
4. Impulsar la base industrial de defensa: revitalizar la producción militar nacional con innovación, IA y eliminación de obstáculos.
El caso de la República Popular de China en el espejo trumpiano.
Por cualquier medida, China ya es el segundo país más poderoso del mundo, solo detrás de Estados Unidos, y el Estado más poderoso en relación con los Estados Unidos desde el siglo XIX.
«Y aunque China enfrenta desafíos internos muy significativos en términos económicos, demográficos y sociales, el hecho es que su poder está creciendo.
«La seguridad, la libertad y la prosperidad del pueblo estadounidense están, por lo tanto, directamente vinculadas a nuestra capacidad de comerciar e interactuar desde una posición de fuerza en el Indo-Pacífico».
«Si China, o cualquier otro, llegara a dominar esta amplia y crucial región, podría vetar de manera efectiva el acceso de los estadounidenses al centro de gravedad económico del mundo, con implicaciones duraderas para las perspectivas económicas de nuestra nación, incluida nuestra capacidad de reindustrialización».
Por eso la NSS (Estrategia de Seguridad Nacional), dirige al DoW a «mantener un equilibrio favorable de poder militar en el Indo-Pacífico, no con el propósito de dominar, humillar o estrangular a China».
Por el contrario, nuestro objetivo «es mucho más limitado y razonable que eso: simplemente es asegurar que ni China ni nadie más pueda dominarnos a nosotros o a nuestros aliados».
Esa es la premisa de la visión realista de poder desnudo del presidente Trump hacia la diplomacia con Beijing. Al mismo tiempo, prevé que los esfuerzos de su Departamento de Guerra proporcionarán la fuerza subyacente para este enfoque.
Conclusión:
Estados Unidos busca en sus propios términos una paz realista basada en el uso selectivo y decisivo de la fuerza.
Ofrece cooperación, pero siempre preparado para usar fuerza determinante, si es necesario.
La Estrategia Nacional de Defensa 2026 prioriza la simiente post terrorista del 11 de septiembre de 2001 en EUA -Security Homeland- busca centrarse en contener a China, exige más a aliados y reconstruye el poder industrial-militar estadounidense para asegurar paz mediante la fuerza.
A pesar del péndulo en el que se mantiene frente a todos en sus diversas políticas y decisiones, el Presidente Trump ha evidenciado que sus efectos de poder buscan que se Respete a EU o asuman las consecuencias.Sun





