Por Ernesto L. Quinteros
S.O.S. del Campo: El Abandono al Productor Local en Medio de una Tormenta Global
La crisis que hoy enfrenta el sector cañero en el Soconusco no es un hecho aislado ni coyuntural. Es el reflejo de una política agrícola que, desde hace años, ha dejado en desventaja al productor local frente a dinámicas globales cada vez más agresivas. Lo que ocurre con la caña de azúcar en municipios como Huixtla, en realidad, es una alerta temprana de un problema estructural que amenaza al campo mexicano.
La caída del precio por tonelada no solo representa una pérdida económica inmediata; simboliza la fragilidad de un sistema productivo que depende de reglas que no siempre se cumplen. Mientras los productores logran altos rendimientos, el mercado les paga menos. La ecuación es simple: producir más ya no garantiza ganar más. Y eso rompe cualquier lógica de desarrollo rural.
Pero el problema va más allá de lo local. Existe un componente geopolítico que no puede ignorarse. En un mundo donde los acuerdos comerciales, las importaciones y la competencia internacional están determinados por intereses económicos de gran escala, los pequeños y medianos productores quedan en desventaja. Países con subsidios agrícolas, costos de producción más bajos o prácticas comerciales flexibles colocan sus productos en mercados como el mexicano, desplazando la producción nacional.
El caso del ingreso de azúcar extranjera, pese a la existencia de aranceles, evidencia una falla grave en la aplicación de políticas públicas. Si las reglas existen pero no se cumplen, el mensaje para el productor es claro: está solo. Y cuando a esto se suma el contrabando en la frontera sur, la situación se vuelve aún más crítica, porque no solo compiten contra mercados internacionales, sino contra la ilegalidad.
El impacto no se limita a los cañeros. Lo mismo ocurre con cultivos estratégicos como el maíz, la soya o el frijol. En todos los casos se repite el mismo patrón: altos costos de producción, precios deprimidos y una apertura comercial que no distingue entre condiciones desiguales. El campo mexicano compite, pero sin piso parejo.
A esto se añade la crisis de liquidez. Cuando un ingenio retrasa pagos por meses, no solo afecta al productor; paraliza toda una cadena económica: cortadores, transportistas, comerciantes. Es un efecto dominó que golpea directamente a las economías regionales, particularmente en zonas donde el campo es el principal motor económico.
El llamado de auxilio —el S.O.S.— de los productores no es exagerado. Es una advertencia. Si no se atiende de manera integral, las consecuencias podrían ser irreversibles: abandono de tierras, migración forzada, pérdida de autosuficiencia alimentaria y mayor dependencia de mercados externos.
La solución no pasa únicamente por subsidios, sino por una política agrícola coherente, que garantice condiciones justas de competencia, que fortalezca la vigilancia en fronteras y que priorice al productor nacional en la agenda económica. Porque si el campo cae, no solo se pierde producción: se pierde estabilidad social.
El Soconusco está levantando la voz, pero no es el único. Es el campo mexicano en su conjunto el que está enviando una señal clara: sin apoyo real, el futuro agrícola del país está en riesgo.
Se Encarecen Insumos Para el Campo
Aunado a todo lo anterior expuesto, para el próximo siglo de siembra de maíz en esta región, los productores ven con preocupación que los insumos se están disparando a precios inalcanzables para los productores.
Sobre todo, porque la gran mayoría de los abonos y agroquímicos que se utilizan, son importados de otros países. Lo que ha provocado que sembrar maíz ya no sea rentable.
Es triste decirlo, pero la autosuficiencia en la producción de alimentos en nuestro país, solo existe en el discurso. En fin.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Animooo!
Comentarios y denuncias: loque46@hotmail.com
Visita: www.elorbe.com Facebook: elquintopoderdemexico





